Los depósitos bancarios a 3 meses no son los más populares. Pero son un salvavidas en este momento

Estos productos permiten combatir la inflación desde ya sin comprometer la liquidez a medio plazo, por si la situación mejorase.

Pablo Rodríguez

Colaborador

Los depósitos bancarios a tres meses no son los más populares entre los españoles, que preferimos plazos algo más amplios, generalmente a un año, para conseguir rentabilidad por nuestros ahorros con estos productos de renta fija. Sin embargo, en un momento de incertidumbre como el actual, con la inflación repuntando, el contexto geopolítico muy tenso y los bancos centrales valorando una subida de tipos, pueden ser la solución más flexible para proteger nuestro dinero mientras la situación se aclara un poco.

Lo más interesante de los depósitos a plazo fijo en un momento como el actual es que fijan la rentabilidad que van a ofrecer al firmar, de tal manera que siempre van a pagar lo mismo hasta la fecha de vencimiento. Así, es posible conseguir cierta seguridad en una situación de grandes fluctuaciones como las que se están dando ahora, con productos que cambian de intereses de un día para otro. Y al elegir el plazo de tres meses, no nos atamos a una cifra de intereses que podría incrementarse a medio plazo si la economía europea se deteriora.

Los mejores depósitos bancarios a tres meses del momento


ferratum

bunq

Haitong bank 

duración

3 meses

3 meses

3 meses

rentabilidad

2,60%

1,76%

1,53%

importe

50€ - 100.000€

1.000€ - 100.000€

10.000€ - 100.000€

frecuencia de pago

Al vencimiento

Al vencimiento

Al vencimiento

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¿Depósitos bancarios o Letras del Tesoro a tres meses?

En un escenario como el actual, los depósitos bancarios a tres meses son una de las mejores opciones, probablemente la mejor, para combatir la inflación de una forma segura. Porque las alternativas de renta fija que ofrece el mercado no son tan rentables u ofrecen menos garantías.

Cuando hablamos de renta fija a corto plazo, es habitual pensar en las Letras del Tesoro. Son uno de los productos más seguros de este mercado porque están respaldadas por el Estado, por lo que el único riesgo que existe con esta opción es que España se declare en bancarrota y no pueda pagar a quienes adquieran estos títulos de deuda. Algo altamente improbable.

Sin embargo, las Letras del Tesoro presentan en estos momentos tres desventajas respecto los depósitos a plazo fijo. En primer lugar, su rentabilidad: en las últimas subastas, estos títulos de deuda pública ofrecieron menos de un 2% anual a tres meses, y sólo ligeramente por encima del 2% a seis, nueve y doce meses. En comparación, los mejores depósitos a plazo fijo llegan a ofrecer hasta un 2,60% a tres meses, y hasta un 2,80% a un año.

En segundo lugar, con las Letras del Tesoro el usuario no tiene la certeza de cuántos intereses cobrará o si podrá adquirirlas en la siguiente subasta. Cuando un particular se anota en la puja, puede optar a los títulos de deuda con una petición no competitiva, con la que comprará al precio de la adjudicación, sea cuál sea, o por una petición competitiva, con la que se puja exigiendo una rentabilidad mínima. En este segundo caso, si en la subasta las Letras no llegan a esos intereses exigidos, no se adquieren, por lo que el usuario se quedaría fuera. 

En tercer lugar, el proceso de contratación de los depósitos a plazo fijo es más sencillo y rápido, porque no hay que darse de alta en el Tesoro Público ni esperar a ninguna subasta, se pueden abrir en cualquier momento. Algunos bancos ofrecen a sus clientes gestionar la puja y adquisición de Letras del Tesoro para facilitarles el proceso, pero a cambio cobran comisiones que pueden bajar la rentabilidad del instrumento. Los depósitos no suelen tener comisiones.

¿Depósitos bancarios o cuentas de ahorro?

Otra alternativa a los depósitos a plazo fijo son las cuentas de ahorro, unos productos que ofrecen mucha más flexibilidad porque su titular puede sacar e ingresar dinero cuando quiera, pero que también tiene dos inconvenientes importantes: su rentabilidad suele ser bastante menor que la de los depósitos y el banco puede bajar sus intereses unilateralmente en cualquier momento.

Cuando alguien contrata un depósito a plazo fijo, sella un acuerdo con la entidad por el que se compromete a dejar su dinero ahí por un tiempo determinado a cambio de que se le paguen unos intereses fijos en ese periodo. Así, el compromiso es mayor, porque no se pueden retirar los fondos hasta la fecha de vencimiento, pero también lo son las garantías.

Las cuentas de ahorro, en cambio, se rigen por reglas distintas al ser de duración indeterminada. La legislación española recoge que los bancos pueden cambiar las condiciones de las cuentas bancarias de duración indefinida unilateralmente, con la única restricción de que deben notificarlo con dos meses de antelación si el cambio perjudica al cliente.

De esta forma, aunque las cuentas de ahorro ofrezcan una flexibilidad bastante interesante para un contexto como el actual, el usuario podría ver reducidos los intereses que percibe al poco de contratarla.


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