El drama de llegar con un título a España: “Estudié marketing en mi país, pero aquí los títulos no cuentan, por eso limpio casas y gano 1.400 euros al mes”

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  • El elevado volumen de expedientes y la complejidad de comprobar estudios realizados bajo sistemas educativos diferentes pueden alargar considerablemente los procedimientos.

  • También les pasa a los españoles que emigran. Todo depende del sistema de cada país y los convenios de los propios centros de educación.

Sergio Delgado

Llegar a España con estudios realizados en el extranjero no siempre significa poder continuar con la misma trayectoria profesional. Algo que también nos pasa, en parte, a los españoles que emigramos. Todo depende del sistema de cada país y los convenios de los propios centros de educación.

Este es el caso de Melissa Sánchez. Llegó desde Honduras en junio de 2014 buscando unas oportunidades laborales que no encontraba en su país. Hoy ya es una más de los 135.000 hondureños que se encuentran regularizados en España.

Había realizado estudios de marketing, pero abandonó todo para emigrar y ayudar económicamente a su familia. “Decidí dejar mi país para ayudar a mi familia porque, desgraciadamente, allí tenemos pocas oportunidades”, explica.

Más de una década después, combina la limpieza de una vivienda particular con un empleo en una oficina y obtiene entre 1.400 y 1.500 euros mensuales.

De estudiar marketing a trabajar en el servicio doméstico

Melissa reconoce que haber abandonado sus estudios en su día continúa siendo una decisión que lamenta. “Me arrepiento a veces de no haberla terminado. Igualmente, aquí no funcionan mucho los títulos de allí”, señala.

Y es que, su experiencia refleja una realidad habitual entre trabajadores extranjeros que llegan a España con formación previa pero terminan incorporándose a actividades diferentes.

El reconocimiento de estudios, la situación administrativa y las dificultades iniciales para acceder al mercado laboral condicionan, y mucho sus oportunidades.

Melissa comenzó trabajando como interna. Después de conseguir la documentación necesaria pudo pasar al trabajo doméstico por horas.

“Normalmente, quienes trabajamos en la limpieza del hogar limpiamos, planchamos y cocinamos. A veces también hay que preparar alguna comida especial”, explica sobre unas funciones que frecuentemente van mucho más allá de limpiar una vivienda.

Actualmente trabaja de lunes a viernes durante aproximadamente siete horas diarias. Por su empleo en una casa recibe 700 euros mensuales, frente a los 500 euros que cobraba inicialmente. A esta cantidad añade alrededor de 760 euros procedentes de su trabajo en una oficina.

“Llegar a España no es como lo pintan”

Después de años trabajando para la misma familia, Melissa destaca la relación personal que ha desarrollado con sus empleadores y los niños del hogar. “Les quiero, les tengo muchísimo cariño y ya forman parte de nuestra familia”, asegura.

Sin embargo, advierte de que esa experiencia no puede trasladarse a todas las trabajadoras domésticas. La situación puede resultar especialmente complicada durante los primeros meses o años, cuando una persona acaba de llegar, carece de documentación o todavía no dispone de referencias profesionales.

“Llegar a España no es como lo pintan. Uno está expuesto a que lo traten mal, sobre todo si no encuentra buenas personas”, explica. Melissa conoce además experiencias especialmente difíciles dentro del sector: “Sé de mujeres que han sido maltratadas psicológicamente”.

Las recomendaciones personales tienen un peso considerable en un trabajo desarrollado dentro de domicilios particulares. Para alguien recién llegado, no disponer de una red de contactos puede convertirse en otra barrera para encontrar empleo.

Reconocer estudios extranjeros puede convertirse en un problema

La situación es diferente dependiendo de la formación cursada. En España existen procedimientos de homologación y equivalencia de títulos extranjeros, y la homologación resulta especialmente relevante cuando se pretende ejercer una profesión regulada.

Cada año se gestionan decenas de miles de solicitudes, con especial incidencia en ámbitos como medicina, enfermería o determinadas ingenierías. El elevado volumen de expedientes y la complejidad de comprobar estudios realizados bajo sistemas educativos diferentes pueden alargar considerablemente los procedimientos.

No basta siempre con presentar el diploma. Dependiendo del procedimiento, pueden solicitarse certificaciones académicas, información sobre las asignaturas cursadas, duración de los estudios, carga lectiva y otros documentos necesarios para comparar la formación extranjera con la española.

Una documentación incompleta puede provocar un requerimiento de subsanación y prolongar todavía más la espera.

Traducciones y documentación pueden retrasar el expediente

Los documentos expedidos en otros idiomas también pueden necesitar una traducción oficial al castellano. Cuando corresponde una traducción jurada, esta debe cumplir los requisitos establecidos para que pueda ser utilizada ante las administraciones españolas.

Uno de los problemas frecuentes aparece cuando el solicitante aporta únicamente una parte de la documentación traducida. También pueden surgir incidencias por diferencias entre nombres, apellidos o fechas incluidos en distintos certificados.

La terminología académica añade otra dificultad. Una traducción excesivamente literal de una asignatura o titulación puede no describir correctamente el contenido de los estudios realizados, complicando su comparación con una formación española.

Cada requerimiento adicional supone más tiempo antes de obtener una resolución. Durante esa espera, algunos profesionales necesitan trabajar en actividades que no guardan relación con su preparación académica como es el caso de Melissa.

Imagen |  Youtube

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