
Las tierras raras comprenden hasta 17 elementos metálicos empleados en numerosos productos tecnológicos.
El estudio estima que la fracción económicamente recuperable podría alcanzar un valor próximo a 100.000 millones de dólares.
Es de sobra conocido que Estados Unidos lleva años buscando cómo reducir uno de sus grandes puntos débiles industriales: la dependencia exterior de minerales esenciales para fabricar desde coches eléctricos hasta componentes electrónicos y sistemas de defensa.
Sin embargo, una investigación ha reivindicado un recurso que el país ya tiene almacenado en enormes cantidades y al que durante décadas apenas se ha prestado atención: las cenizas generadas por la combustión del carbón. Trump debe estar más contento.
El estudio, llevado a cabo por un equipo encabezado por investigadores de la Universidad de Texas en Austin, ha analizado estos depósitos y calcula que podrían esconder tierras raras recuperables por un valor cercano a los 100.000 millones de dólares.
Esto podría suponer una enorme ventaja estratégica porque Washington mantiene una elevada dependencia de China para acceder a estos materiales y, sobre todo, para procesarlos. ¿Se avecina un nuevo cambio en el orden mundial de las tierras raras?
Un grupo de 17 elementos imprescindible para la industria
Las tierras raras comprenden hasta 17 elementos metálicos empleados en numerosos productos tecnológicos.
Entre sus aplicaciones aparecen motores eléctricos, turbinas eólicas, teléfonos móviles, discos duros, equipos médicos, imanes permanentes y diferentes sistemas vinculados a la industria aeroespacial y militar.
Muchos de estos elementos existen en cantidades apreciables en la corteza terrestre, pero resulta complicado encontrarlos en concentraciones suficientemente elevadas para que su recuperación sea económicamente atractiva.
Y ahí aparece el dominio chino. Las explotaciones del gigante asiático concentran aproximadamente el 70% de la producción minera mundial, mientras que su posición es todavía más fuerte en determinadas fases de transformación. China reúne cerca del 90% del procesamiento internacional de tierras raras pesadas.
Para Estados Unidos, esta concentración supone una vulnerabilidad. Alrededor del 70% del suministro estadounidense de tierras raras depende de las importaciones procedentes de China.
Si es cierto que el país cuenta con Mountain Pass, en California, una de las grandes explotaciones mundiales, pero disponer del mineral no resuelve por sí solo el problema: también es necesario separarlo, refinarlo y convertirlo en materiales aprovechables industrialmente.
Hasta 11 millones de toneladas escondidas en las cenizas
La alternativa investigada comienza precisamente donde terminaba antiguamente el aprovechamiento del carbón.
Después de su combustión quedan cenizas que han ido acumulándose durante décadas en instalaciones repartidas por Estados Unidos.
Durante la combustión desaparece una parte considerable de la materia original, mientras determinados minerales permanecen en el residuo. Como consecuencia, las concentraciones de tierras raras presentes en las cenizas pueden llegar a multiplicar por diez las existentes inicialmente en el carbón.
Las dimensiones potenciales del recurso son enormes. Los cálculos apuntan a alrededor de 11 millones de toneladas de tierras raras presentes en depósitos estadounidenses de cenizas accesibles. Esa cantidad equivaldría a casi ocho veces las reservas domésticas de estos materiales que actualmente se conocen.
Un potencial económico de 100.000 millones de dólares
El estudio estima que la fracción económicamente recuperable podría alcanzar un valor próximo a 100.000 millones de dólares.
Además, no sería necesario partir siempre de una explotación minera convencional. El carbón ya fue extraído, transportado y utilizado, mientras que sus cenizas se encuentran concentradas en depósitos existentes. Esto podría eliminar algunas de las fases iniciales necesarias cuando se desarrolla una mina desde cero.
Otra investigación sobre estos residuos ha calculado que las cenizas de carbón podrían proporcionar globalmente más de 300.000 toneladas estadounidenses de tierras raras cada año.
El verdadero desafío está en conseguir extraerlas
Los procedimientos tradicionales de separación pueden requerir tratamientos químicos intensivos, por lo que diferentes grupos científicos están probando tecnologías alternativas.
Entre ellas figuran procesos electroquímicos, ácidos menos agresivos e incluso sistemas que recurren a microorganismos o plantas capaces de concentrar determinados metales.
Investigadores de la Universidad de Monash han obtenido resultados especialmente prometedores en ensayos piloto, con tasas de recuperación de hasta el 90% para los 17 elementos considerados tierras raras.
Para Washington, cada tonelada recuperada dentro de sus fronteras tiene además una lectura geopolítica.
Lo que se pueda encontrar, no borra de golpe el dominio chino, pero ofrecen algo que Estados Unidos lleva años buscando: una enorme reserva doméstica con la que empezar a reducir a buen ritmo dicha dependencia.
Imagen | El Mundo, Alexander Grey
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