
La aplicación de las nuevas exigencias técnicas podría repercutir en las promotoras o directamente en el comprador final.
La intención es reducir el consumo energético de los inmuebles, disminuir la dependencia de combustibles fósiles y avanzar hacia un modelo de construcción más sostenible.
El mercado inmobiliario español atraviesa un momento tan complicado como dispar. Encontrar una vivienda sigue siendo difícil, pero no tanto como hace unos pocos meses.
Y es que, por un lado, la escasez de vivienda disponible sigue situando la compra de un piso o una casa prácticamente en máximos históricos. Aunque ojo, también se nota una cierta bajada de los precios en algunas ciudades. Grandes capitales como Madrid o Barcelona se resisten.
Sin embargo, aunque esta caída de los precios empezara a generalizarse por todo el país de una manera continua y sostenida, los nuevos compradores podrían toparse con una ley que promete encarecer aún más los precios.
Una modificación que llega desde Bruselas
Una nueva modificación del Código Técnico de la Edificación (CTE) promete crispar aún más el mercado y, de paso, la relación entre administraciones públicas, promotores, constructores y profesionales del sector.
La actualización normativa, cuyo periodo de alegaciones finalizó el pasado mes de diciembre, pretende adaptar la construcción española a los nuevos objetivos europeos de sostenibilidad, eficiencia energética y seguridad. ¿Y esto qué significa? Pisos nuevos más caros.
De hecho, según los cálculos realizados por el Colegio de Aparejadores de Madrid, la aplicación de las nuevas exigencias técnicas podría incrementar el precio medio de una vivienda de nueva construcción en hasta 18.000 euros.
La pregunta es, ¿este esfuerzo económico terminará siendo asumido por las promotoras o acabará repercutiendo directamente en el comprador final?
El objetivo: edificios climáticamente neutros
Una de las principales razones que justifican la reforma es la adaptación de la normativa española a la Directiva Europea sobre eficiencia energética en edificios aprobada en 2024.
El objetivo comunitario pasa por alcanzar un parque inmobiliario con emisiones prácticamente nulas antes de mediados de siglo. Para ello, Bruselas ha establecido una hoja de ruta que obliga a endurecer progresivamente los requisitos constructivos.
La nueva regulación contempla que los edificios públicos de nueva construcción cumplan con criterios de neutralidad climática a partir de 2028. Dos años después, esta exigencia se extenderá al conjunto de nuevas edificaciones residenciales.
La intención es reducir el consumo energético de los inmuebles, disminuir la dependencia de combustibles fósiles y avanzar hacia un modelo de construcción más sostenible.
Aparcamientos para bicicletas y nuevas exigencias urbanas
Entre las nuevas medidas también figura la obligación de incorporar espacios específicos para bicicletas en los edificios residenciales.
La propuesta establece la necesidad de habilitar dos plazas de aparcamiento para bicicletas por cada vivienda construida, salvo que exista una normativa municipal que contemple exigencias inferiores.
Además, se fijan dimensiones mínimas para estos espacios y se reserva una parte de las plazas para bicicletas de gran tamaño o destinadas a personas con movilidad reducida.
Más protección frente a incendios
La reforma también endurece los requisitos de seguridad contra incendios. Las nuevas exigencias afectan especialmente a las fachadas, donde se refuerzan las condiciones de comportamiento frente al fuego de los materiales empleados en la envolvente exterior de los edificios.
El objetivo es reducir el riesgo de propagación rápida de las llamas y adaptarse a los sistemas constructivos más modernos.
Los garajes también estarán sujetos a mayores controles. La creciente presencia de vehículos eléctricos ha llevado a introducir mejoras en ventilación, sectorización y sistemas de protección específicos para este tipo de espacios.
Otra novedad relevante es la incorporación obligatoria de alarmas autónomas de detección de humo en edificios residenciales, una medida que ya se aplica desde hace años en numerosos países europeos.
La energía solar gana protagonismo
La nueva versión del CTE apuesta claramente por incrementar la producción de energía renovable dentro de los propios edificios.
Para ello se incorpora una exigencia específica relacionada con la generación mínima de energía fotovoltaica. El planteamiento deja atrás el modelo anterior basado en obligaciones parciales y pasa a integrar la captación solar como un elemento esencial dentro del diseño de los inmuebles.
La intención es que las nuevas promociones aprovechen al máximo su potencial energético mediante instalaciones capaces de reducir el consumo procedente de fuentes convencionales.
Las voces críticas con la renovación del CTE no han tardado en llegar. Desde la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE) han presentado alegaciones al proyecto desde una perspectiva técnica con el objetivo de compatibilizar los objetivos medioambientales con la viabilidad económica de las promociones.
Conforme está el mercado inmobiliario y la escasez de obra, ¿es ahora el momento de esta supuesta subida de precio extra?
Imágenes | Scott Blake, Sherise Van Dyk
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