La incongruencia del presidente de OpenAI. Ahora prefiere que los miembros de su junta preparen sus reuniones a la antigua, sin utilizar la IA

Sergio Delgado

Nos encontramos en un momento en el que la inteligencia artificial se integra en prácticamente todos los procesos corporativos. De ahí a que la postura del presidente de la junta de OpenAI haya llegado a descolocar a propios y extraños.

Bret Taylor, quien también fue co-CEO de Salesforce y es cofundador de la startup Sierra, ha defendido recientemente que los miembros del consejo preparen sus reuniones sin apoyarse en herramientas de IA.

La declaración es cuanto menos llamativa. Y es que, procede de uno de los máximos responsables de una organización que impulsa algunos de los modelos más avanzados del mercado.

Taylor sostiene que existe un valor añadido en el esfuerzo intelectual tradicional cuando se trata de decisiones estratégicas de alto nivel.

Documentos escritos frente a presentaciones automatizadas

En una intervención en el podcast Uncapped with Jack Altman, Taylor dejó clara su preferencia por documentos redactados en formato narrativo en lugar de presentaciones con diapositivas. Según explicó, prefiere textos concisos pero detallados que obliguen a sintetizar la información antes de la reunión.

"Realmente me gustan los documentos escritos para las juntas más que las presentaciones", afirmó Taylor durante la conversación. En su opinión, este enfoque permite que los asistentes lleguen mejor preparados y que la discusión se centre en cuestiones sustantivas en lugar de en la mera exposición de datos.

El presidente de la junta subrayó que el requisito esencial es que el material haya sido leído con antelación. "Lo principal es que se ha leído, y se ha leído con antelación", indicó. De este modo, la reunión deja de ser un espacio para descubrir cifras por primera vez y se convierte en un foro de análisis estratégico.

La práctica no es nueva en el ámbito corporativo. Jeff Bezos, fundador de Amazon, instauró hace años el uso de memorandos extensos de seis páginas que se leen en silencio al inicio de cada reunión.

Taylor coincide en la filosofía, aunque apuesta por mayor brevedad. En su criterio, la concisión es una señal de claridad mental y respeto por el tiempo de los participantes.

"Si hubiera tenido más tiempo, habría escrito una carta más corta", recordó Taylor, aludiendo a la conocida cita atribuida a Blaise Pascal. La idea es que la síntesis exige reflexión profunda y disciplina intelectual.

El argumento contra la dependencia de la IA

La parte más controvertida de su postura radica en la negativa a utilizar inteligencia artificial para redactar esos documentos.

Aunque herramientas como ChatGPT pueden generar borradores rápidos y estructurados, Taylor considera que delegar esa tarea implica perder parte del proceso cognitivo que fortalece la toma de decisiones.

Según explicó, escribir sin asistencia automatizada obliga a ordenar ideas, identificar prioridades y detectar vacíos argumentales. Ese ejercicio, defendió, tiene un valor intrínseco para quienes ocupan puestos de responsabilidad en una organización tecnológica de alcance global.

Desde su perspectiva, la preparación manual no es una cuestión de nostalgia, sino de calidad deliberativa. En consejos de administración donde se discuten inversiones multimillonarias, estrategias regulatorias o cambios estructurales, el proceso de elaboración del pensamiento resulta tan importante como el documento final.

Paradójicamente, Taylor no rechaza el potencial de la tecnología en otros ámbitos. Durante la misma entrevista planteó una reflexión provocadora sobre el futuro regulatorio. "Si quieres una opinión audaz, creo que mi intuición es que los reguladores comenzarán a pedir agentes", señaló.

A su juicio, en determinados sectores podría considerarse más arriesgado depender exclusivamente de controles humanos que de sistemas automatizados supervisados.

Esta dualidad revela una distinción clave: la IA puede ser útil como herramienta operativa o incluso como mecanismo de control en procesos regulados, pero en el ámbito deliberativo de la alta dirección prefiere preservar la responsabilidad individual.

¿Un mensaje para la gobernanza corporativa?

La posición del presidente de OpenAI envía una señal relevante sobre la gobernanza en la era digital. Mientras muchas compañías buscan integrar sistemas generativos en tareas ejecutivas, Taylor sugiere que la automatización no debe sustituir la reflexión estratégica personal.

El debate no se limita a una cuestión de eficiencia. También toca aspectos de responsabilidad, trazabilidad y cultura organizativa. Si un consejero delega la redacción de un memorando clave en un modelo algorítmico, surge la pregunta sobre hasta qué punto el contenido refleja su propio criterio.

Imágenes | Unplash, Wikipedia

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