Marc Vidal, economista, avisa: “Se habla mucho de los que vienen. Pero el que se está yendo es un trabajador cualificado y de estos dos países”

Marc Vidal Huida Trabajadores
  • La población rumana alcanzó un máximo cercano a las 897.200 personas en 2012. Hoy, el censo anual contabilizaba 609.270, cerca de 11.200 menos.

  • Hay empresas que llevan tiempo alertando de problemas para encontrar albañiles, encofradores, electricistas y otros perfiles con experiencia.

Sergio Delgado

La inmigración se ha convertido en uno de los temas más recurrentes de los últimos meses. La regularización extraordinaria impulsada por el Gobierno tiene como objetivo que un destacado número de extranjeros que llegan o que ya residen en el país obtengan una autorización estable.

En julio, se contabilizaron cerca de 1,2 millones de solicitudes y, finalmente, más de 10.000 regularizaciones. Lo que podría aumentar con el tiempo la población española  en más de 50 millones de habitantes, siendo los inmigrantes procedentes de África, en especial de Marruecos, los más beneficiados.

En medio de este baile de cifras, las opiniones, cómo no, son múltiples y diversas. “Se habla mucho de los que vienen, pero de los que se van no se habla tanto, y esto tiene su factura”, ha advertido el economista e inversor Marc Vidal, “el que se va no suele ser un jubilado”, sino que “es un trabajador en edad activa y muchas veces además cualificado”.

Y es que sí, están llegando y van a llegar más inmigrantes. Pero hay dos comunidades cuya presencia en España ha descendido con fuerza durante los últimos años, ambas europeas: rumanos y búlgaros.

Casi un tercio de los rumanos se ha marchado de España

Según el INE, cerca de 2,5 millones de europeos viven en España. Sin embargo, algunas nacionalidades comunitarias muestran una clara tendencia descendente. “En 2012 había cerca de 900.000 rumanos viviendo en España, y en 2025 ya solo quedaban 609.000, es decir, casi un tercio se ha ido”, señalaba durante su análisis en Herrera en COPE.

La población rumana alcanzó un máximo cercano a las 897.200 personas en 2012. En 2025, el censo anual contabilizaba 609.270, cerca de 11.200 menos que un año antes.

Con los ciudadanos búlgaros “empieza a suceder algo parecido”, puntualizaba Vidal. Su población llegó a ser de 176.411 personas en 2012, mientras que en 2025 se situaba en 109.604, unas 3.200 menos que en 2024.

“Han hecho las maletas y se van a sus países”

Existe un elemento importante en ambos casos: rumanos y búlgaros son ciudadanos de la Unión Europea. Disponen de libertad de movimiento y no necesitan permisos especiales para continuar viviendo y trabajando en España.

Pese a ello, “han hecho las maletas y se van a sus países”, sostiene Vidal. Entre las razones identifica “salarios estancados, nichos laborales sin recorrido y una vivienda que es cada vez más cara”.

La comparación económica con sus lugares de origen ha cambiado. Sobre Rumanía, el economista señala que “pagan algo más y el dinero cunde mejor. Estas personas vinieron, compararon y han decidido volver”.

Desde su entrada en la UE en 2007, la economía rumana se ha cuadruplicado. En 2013, su PIB per cápita equivalía aproximadamente al 54% de la media comunitaria. Actualmente ronda el 78%. España, en ese periodo, ha pasado del 90% al 91% del promedio europeo.

La construcción pierde trabajadores cuando necesita levantar vivienda

El regreso de población rumana tiene una especial incidencia en la construcción. Empresas del sector llevan tiempo alertando de problemas para encontrar albañiles, encofradores, electricistas y otros perfiles con experiencia.

Según Vidal, esta situación llega “justo cuando hace falta levantar más vivienda que nunca... Es una mano de obra que se vuelve a su país, que aunque no les pague más todavía, sí tiene unos costes de vida que les compensa”.

El problema también afecta a la agricultura y plantea dificultades de relevo generacional.

Rumanía ha reducido la brecha económica con España

La mejora económica rumana explica parte de este cambio. “El consumo privado se ha visto generalmente respaldado por tasas saludables de crecimiento de los salarios y las remesas. En la industria y los servicios, los sectores automovilístico y de las tecnologías de la información han sido los principales impulsores del crecimiento”, explica Stefan Posea, economista de ING.

Este experto añade que “más recientemente, una visible aceleración de las mejoras de la infraestructura también mejorará el potencial productivo”.

A esto se suma el precio de la vivienda española. Los salarios y el encarecimiento de los alquileres dificultan ahorrar, adquirir una propiedad o emprender.

Bulgaria también recupera trabajadores y emprendedores

Bulgaria presenta una evolución similar. Su crecimiento y la integración en la zona euro han mejorado las expectativas de financiación e inversión.

“La entrada en la zona euro sigue siendo beneficiosa para la economía. Ha mejorado las perspectivas de financiación gracias a la reducción de los requisitos de reserva para el sector bancario; ha otorgado a Bulgaria un asiento en el marco del BCE y continuará impulsando la convergencia del país”, explican Stefan Posea y Valentin Tataru.

La vivienda y numerosos gastos cotidianos pueden resultar entre un 30% y un 50% más baratos que en España. Los ahorros obtenidos aquí adquieren así mayor capacidad de compra al regresar.

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