España espera la solución que nunca llega a su problema de vivienda. Los precios siguen bajando, eso sí, muy lentamente. Sin embargo, la construcción de nuevos bloques de apartamentos no llega a despegar.
De hecho, el propio Banco de España eleva a 750.000 las viviendas que faltan y avisa de que irá a peor. Cada vez somos más y se construye poco. "Es mejor tener un piso de 45 metros cuadrados sin parquet, ni aire acondicionado que no tener nada", explica Arturo Coloma, ingeniero de Caminos. Que defiende que es necesario adaptar el tipo de viviendas que se construyen a la realidad económica de una parte importante de la población.
"La vivienda ha dejado de ser una prioridad"
El experto considera que buena parte de la situación actual tiene su origen en la falta de planificación de las últimas décadas por parte de las diferentes administraciones. "Las infraestructuras dejaron de ser consideradas estratégicas a partir de 2008 o 2009. Desde entonces solo hemos puesto parches. Y con la vivienda ha pasado igual, que no ha sido considerada prioritaria", afirma.
A su juicio, la solución pasa por impulsar la construcción con la colaboración tanto del sector público como del privado. "Se pueden construir todas esas viviendas si se cuenta con la iniciativa privada", asegura.
Además, el experto insiste en que hacen falta tres elementos fundamentales para acelerar nuevas promociones: "Suelo, agilidad administrativa y financiación". También cree imprescindible encontrar fórmulas para que "ese 20 por ciento inicial que los jóvenes no pueden ahorrar no sea un problema para acceder a una vivienda".
Tres años para iniciar una promoción
Uno de los principales obstáculos, según denuncia, es la lentitud administrativa. "Unos tres años" es el tiempo que, según explica, puede transcurrir desde que se plantea una promoción hasta que comienzan las obras.
Ese retraso provoca que muchas operaciones pierdan viabilidad. "Con ese plazo se da el caso de que el cliente inicial ya no exista o que no puedas cumplir el precio ofertado", señala.
También considera que determinadas promociones destinadas a familias con menos recursos no pueden salir adelante únicamente mediante inversión privada. "Hace falta una decisión valiente que no ha adoptado ninguno de los grandes partidos del país. Hay que poner dinero y no se pone", afirma.
No todas las viviendas pueden ser iguales
El experto sostiene que el debate sobre la vivienda debe adaptarse a la capacidad económica real de muchos ciudadanos.
"Hay personas que no van a poder comprar nunca una vivienda de 100.000 euros y solo van a poder pagar 150 euros al mes", explica.
Por ello considera inevitable rebajar algunas exigencias actuales. "No todas pueden tener parqué, aire acondicionado o 100 metros cuadrados o ser supereficientes energéticamente", afirma.
El ingeniero reconoce que "esto es difícil de decir y por eso no se dice", pero insiste en que "eso es una realidad y es mejor eso que no tener nada, como ahora".
Como ejemplo de la situación actual añade que "hoy tienen que vivir tres personas de 50 años en un piso pagando 500 euros cada uno".
Falta mano de obra en la construcción
Otro de los problemas que identifica es la escasez de profesionales cualificados para levantar todas las viviendas necesarias.
Según explica, el desplome de la construcción tras la crisis de 2008-2009 rompió completamente el relevo generacional. "Toda la cadena laboral se rompió", afirma.
Muchos trabajadores abandonaron el sector buscando estabilidad en otras profesiones o incluso marchándose al extranjero. "La gente huyó del sector de la construcción", resume.
En su opinión, los jóvenes necesitan estabilidad para apostar por este tipo de profesiones. "Si tienes la percepción de que en ese sector tendrás trabajo hoy pero mañana no, eliges otro sector más estable", explica.
"Todo ha sido palabrería"
El experto también se muestra muy crítico con los anuncios realizados sobre vivienda durante los últimos años. "Todo ha sido palabrería; si fuera de verdad tendríamos hechas 200.000 viviendas", asegura al valorar las promesas realizadas por el Gobierno.
Respecto a los fondos europeos Next Generation, reconoce que han supuesto una oportunidad importante, aunque considera que podrían haberse aprovechado mejor. "Cuando veamos el balance final, lo podremos decir", señala.
En su opinión, una gran parte de esos recursos terminó concentrándose en administraciones públicas y grandes corporaciones, mientras el impacto sobre buena parte del tejido empresarial privado fue muy limitado.
Imágenes | Simon Corry
Ver 0 comentarios