En materia laboral, la reducción de la jornada laboral en España a 37,5 horas semanales parece haberse convertido en una quimera que, como tal, va a ser difícil llevar a la práctica. Gobierno, empresas y agentes sociales no se ponen de acuerdo.
En contra, hay otros países europeos que sí han avanzado con bastante más facilidad. Y el experimento parece haber dado sus frutos tanto a nivel de tiempo de trabajo como de productividad por horas y salarios más competitivos. Dinamarca es un buen ejemplo de ello.
El país nórdico ha consolidado su jornada media en apenas 33,9 horas a la semana. O lo que es lo mismo, en una semana laboral de cinco días, los daneses ya trabajan una hora y veinte minutos menos cada jornada que los españoles.
Y, además, ganan bastante más que los trabajadores patrios. Y por si esto fuera poco, han podido llegar a niveles de productividad mayores a los del conjunto de la Unión Europea.
La clave está en la eficiencia
El caso danés rompe con una de las ideas más extendidas en ciertos ámbitos empresariales: reducir el tiempo de trabajo implica necesariamente una caída en la productividad o en los ingresos. En Dinamarca ocurre justo lo contrario. El menor número de horas se compensa con una mayor eficiencia durante la jornada.
La clave de todo ello está en cómo se organiza el trabajo. Según un informe elaborado por la Oficina Económica y Comercial de España en Copenhague (ICEX), las jornadas tienden a concentrarse, con menos interrupciones y mayor foco en las tareas esenciales. De hecho, en muchos casos, la actividad laboral finaliza en torno a las cuatro de la tarde, lo que permite una mejor conciliación entre vida profesional y personal.
Y claro, este modelo contrasta con el español. Donde las jornadas suelen alargarse hasta bien entrada la tarde, con pausas prolongadas a mediodía o una cultura de la presencialidad obligatoria en muchas compañías, que siguen influyendo en la duración real del trabajo.
Salarios que duplican a los españoles
La diferencia más llamativa entre ambos países se encuentra en la nómina a final de mes. En Dinamarca, el salario medio anual para un trabajador a tiempo completo supera los 71.000 euros. En España, la cifra se sitúa en torno a los 34.000 euros. Aunque claro, el coste de vida danés es algo más caro que el nacional.
Sin embargo, este desequilibrio nos lleva a plantearnos una cuestión: ¿cómo es posible que, con menos horas trabajadas, los ingresos sean significativamente más altos? Sí, la respuesta se encuentra en la productividad por hora.
Según los indicadores internacionales, cada hora de trabajo en Dinamarca genera aproximadamente 99 dólares de valor económico. En España, esa cifra se reduce a unos 73.
La productividad es un tema muy serio para los daneses
En Dinamarca, la productividad real no depende únicamente del esfuerzo individual, hay más factores que influyen como, por ejemplo, una digitalización más amplia y con más años de implantación, mayor inquietud por la formación continua y una organización empresarial más eficiente.
Las compañías operan con estructuras menos jerárquicas y con mayor autonomía para los empleados. Además, existe una fuerte inversión en tecnología que permite optimizar procesos y reducir tiempos muertos.
El resultado, por tanto, es un entorno donde cada hora de trabajo tiene un mayor impacto económico.
El modelo de flexiseguridad
Otro de los pilares del sistema danés es el conocido como modelo de flexiseguridad. Se trata de un equilibrio entre la flexibilidad para las empresas y la protección para los trabajadores.
Por un lado, las empresas pueden adaptar sus plantillas con mayor facilidad, lo que reduce el riesgo asociado a la contratación. Por otro lado, los empleados cuentan con un sistema de protección sólido que incluye prestaciones y políticas activas de empleo.
Este modelo favorece la movilidad laboral y reduce el miedo al cambio, tanto para empleadores como para trabajadores. Además, contribuye a mantener niveles de desempleo relativamente más bajos en comparación con otros países europeos.
Menos horas, menos estrés y mayor rendimiento
La reducción de la jornada tiene también un impacto directo en el bienestar de los trabajadores. Jornadas más cortas permiten descansar mejor, reducir el estrés y mejorar la concentración durante el tiempo de trabajo.
O lo que es lo mismo: un trabajador menos fatigado tiende, de normal, a ser más productivo y comete menos errores.
En España, donde la jornada completa sigue marcada por las 40 horas semanales e incluso más en el caso de muchos autónomos, este aspecto puede ser una auténtica losa para muchos.
España lo tiene complicado
Aunque el modelo danés resulta atractivo, su aplicación en España es “casi” inviable. La reducción de la jornada sin un aumento previo de la productividad podría generar tensiones sobre todo en los sectores con menor margen.
¿Cómo mejorar la eficiencia del sistema productivo español, invertir en innovación y avanzar hacia una organización del trabajo más moderna? Nadie se pone de acuerdo en este país.
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