Wikileaks y el secreto bancario: perfecto pero que no nos toque a nosotros


Wikileaks sigue dando coletazos y ahora, Assange dispone de una lista completa de evasores fiscales con cuentas en Las Caiman disponible para publicar en cualquier momento, así como jugosa información de políticos y personas con bastante patirmonio. Estos datos los ha suministrado Rudolf Elmer, ejecutivo despedido del banco suizo Julius Bär, que clama por la desaparición del secreto bancario y las malas prácticas que se realizan en el sector.

El caso es que esta hipotética “loable acción” de transparencia internacional y adalid robinhoodiana tiene unas consecuencias impredecibles a todos los niveles, dado que el establecimiento del bien y el mal mediante la publicidad de datos o la posibilidad de exposición a la opinión pública a determinadas personas abre una veda muy peligrosa en las relaciones financieras.

Hoy, nos puede parecer perfecto que aflore la basura de un paraiso fiscal y que veamos cómo 2.000 presuntos delincuentes se exponen a la opinión pública y probablemente a la justicia, pero que el fín justifique los medios en estos casos es realmente peligroso. Si extrapolamos a nuestro nivel, yo puedo ser trabajador de una entidad financiera y como me han despedido o considero que los clientes son unos defraudadores, publico las cuentas de 3.000 o 4.000 personas personas anónimas entre las que nos podemos encontrar nosotros.

A todos nos gusta la transparencia, hasta que nos toca directamente. Imaginemos que se publican los extractos de la cuenta corriente de tu vecino, de su tarjeta de crédito, los ahorros que tiene y los préstamos que también paga, por el mero hecho de que otra persona, supone que es un narcotraficante o que no paga impuestos.

Esta información es una bomba y deja a una persona totalmente desprotegida y un Estado de Derecho normal debe velar por la presunción de inocencia en primer lugar y por la denuncia frente a los poderes públicos si se ha cometido un delito. Publicar en una web no es denunciar, es someter a la opinión pública y hacer palmas a estos hechos, es peligroso para todos. Nadie está libre de verse en la tesitura y no debemos confundir tampoco la administración y gestión pública con la esfera privada.

Más Información | El País
En El Blog Salmón | Las consecuencias de Wikileaks para las empresas, Los bancos de EEUU, próximo objetivo de Wikileaks
Imagen | Appfrika

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