¿Cuanto ha de crecer un país para generar empleo?

¿Cuál es la tasa de crecimiento con la que se empieza a crear empleo? ¿La economía debe crecer a un 3% anual o sólo es necesario que lo haga a un 1%? Estas son preguntas bastante comunes en cualquier charla económica que tenga el desempleo como tema de fondo. Sin embargo, no son en absoluto nada fáciles de responder, aunque sí que existen algunas teorías al respecto.

En época de bonanza económica a los ciudadanos no les preocupa demasiado si la economía crece mucho o poco. A la mayoría de la gente suele bastarle con que se aprecie una mejora de su calidad de vida. Sin embargo, el paro siempre importa, y más en España, país en el que tenemos la segunda tasa de desempleo más desorbitada de Europa, sólo superada por Grecia. Por esta razón, se nos antoja especialmente interesante analizar el crecimiento que ha de experimentar un país para generar empleo.

Si observamos lo que ha venido sucediendo durante las últimas dos o tres décadas, se puede comprobar que, efectivamente, el crecimiento económico está estrechamente relacionado con el empleo. En general, existen pocas discrepancias entre economistas sobre esta circunstancia y se da por hecho que el crecimiento de la economía es en sí mismo un medio para conseguir que aumente el número de personas ocupadas en cualquier país.

Es importante resaltar que, normalmente, para producir más se necesitan más personas que estén trabajando. Sin embargo, esta relación no tiene por qué cumplirse en todos los casos. La posibilidad de producir más sin necesidad de aumentar el empleo también existe, lo cual deja un poco en tela de juicio el hecho de que el empleo sea una consecuencia del crecimiento económico.

Piensen, por ejemplo, en una empresa que sustituye todas sus máquinas por otras más modernas o que mejora sus procesos productivos para aumentar la producción sin necesidad de aumentar el número de empleados. Estamos hablando de un aumento de la productividad que genera mayor producción pero no mayor empleo. De igual manera, el tema del "roboapocalipsis" laboral está ahora más que nunca en boca de todos: ¿pueden los robots reducir el empleo de los humanos? Parece ser que sí.

Crecimiento y empleo: una relación estrecha según la Ley de Okun

Cuando se intenta relacionar crecimiento y empleo es inevitable hacerlo sin recurrir a la Ley de Okun, propuesta en 1962 por el economista norteamericano Arthur Okun, quién observando los datos del pasado descubrió una relación bastante estrecha entre el crecimiento de una economía y su tasa de paro.

Según Okun, para mantener los niveles de empleo de un país, era necesario que el PIB del mismo creciese cada año a un ritmo de entre el 2,6% y el 3%. Señalaba que cualquier crecimiento inferior a esta cifra se traducía en un incremento del desempleo debido a la mejora de la productividad.

Además, la Ley de Okun señala que una vez mantenido el nivel de empleo gracias al crecimiento del 3% anual, si se pretendía disminuir el desempleo era necesario crecer dos puntos porcentuales más, por cada punto de desempleo que se quiera reducir. La ley se ha ido cumpliendo en la mayoría de los casos, por lo que está generalmente aceptada entre los economistas.

No obstante, es importante señalar que esto no es una verdadera teoría económica, sino tan solo una observación realizada por este economista que no ha podido llegar a demostrarse al 100%. No en vano, Okun se basó en los años 50 en Estados Unidos y avisó de que su teoría sólo se cumpliría cuando la tasa de empleo se sitúe entre el 3% y el 7,5%.

¿A partir de qué crecimiento vamos a crear empleo en los próximos años?

Todo parece indicar que el porcentaje exacto de crecimiento necesario para generar empleo depende del período y de las circunstancias del país considerado. Por ejemplo, en España durante la época de auge de la construcción se creaba empleo con poco crecimiento, incluso con un 1% anual, ya que este sector absorbía muchísima mano de obra. Así, en 2006 generamos empleo a un ritmo importante creciendo solo un 0,5%.

Sin embargo, cuando llegó la crisis, muchas de las empresas que consiguieron sobrevivir eran empresas que empleaban menos mano de obra y más tecnología y maquinaria. Es entonces cuando con un crecimiento por debajo del 1%, incluso un poco por encima, dejan de salir las cuentas en lo que a creación de empleo se refiere. Empieza a hablarse de que España necesita crecer al menos al 3%.

A día de hoy las opiniones de los expertos sobre cuánto hemos de crecer para generar empleo difieren: unos hablan de una horquilla entre el 1% y el 1,5%; mientras que otros la elevan hasta el 2%. No obstante, es importante destacar que una cosa es crear empleo y otra reducir la tasa de paro. Para conseguir esto último sí que está claro que ese esfuerzo ha de ser mayor y la tasa de crecimiento del PIB debería superar ampliamente el 3%.

Las previsiones de crecimiento del gobierno apuntan a que la economía española a un ritmo del 3,2% en 2016 y del 2,5% en 2017. Instituciones como el Banco de España o el FMI tiran a la baja de esas previsiones. ¿Será suficiente este crecimiento para reducir las cifras del paro en nuestro país? Se aceptan apuestas.

En El Blog Salmón | Banco de España, FMI y OCDE revisan sus previsiones económicas

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