
El Estatuto de los Trabajadores pone límites a la jornada diaria, pero los convenios colectivos permiten establecer otras distribuciones del tiempo de trabajo si se respetan los descansos legales
Por supuesto que siempre ha habido trabajos que cansan. Es más, hay industrias en las que realmente es el propio cuerpo quien da órdenes. Incluso puede parecer que estar en forma es un requisito imprescindible para poder sobrellevar la cadena de montaje. El último en conocer esta realidad ha sido un joven creador de contenido de TikTok. Aunque él creía que estaba preparado porque hacía pesas, el primer contacto con el trabajo en una fábrica le ha dejado claro que no es tan sencillo.
El creador de contenido ha subido un vídeo en el que se le ve muy cansado. En él nos cuenta cómo es trabajar en este sector: "Chavales que trabajáis en fábricas, no es para débiles. Mirad mi pelo, que tengo. Yo pensaba que iba a ir bien, porque voy al gimnasio... Bueno, pues voy a tener fácil mis cojones, hermano. Que me quedo hasta los cojones. Que me paso yo toda la jornada trabajando. No es que levante pesas, es que estoy todo el día haciendo cosas. Voy a entrar a la una de la tarde y salgo a las once de la noche. Todo el día haciendo cosas. Te pones a hacer algo y luego te ponen a hacer otra cosa. Está hasta los cojones. Y hoy estoy aquí esperando a que recojan para limpiar ventanas. Y luego tengo otro trabajo". ¿Se plantea abandonarlo? Para sorpresa de mucha gente, que entiende que debe de ser un trabajo duro teniendo en cuenta las largas jornadas, el creador de contenido aclara que "pagan bien". De hecho, su único objetivo es "aguantar un tiempo para pillar un poco de pasta".
¿Es legal trabajar 10 horas seguidas?
Actualmente, el artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores establece que la jornada ordinaria no podrá exceder de nueve horas diarias de trabajo efectivo, salvo que se establezca otra distribución del tiempo de trabajo mediante convenio colectivo o, en su defecto, acuerdo entre la empresa y los representantes de los trabajadores. Además, la jornada ordinaria no puede superar las 40 horas semanales de trabajo efectivo de promedio en cómputo anual. Esto quiere decir que una jornada de diez horas no es necesariamente ilegal, pero tampoco basta con que la empresa compense las horas para que sea válida. Hay que comprobar si la distribución de la jornada está permitida por el convenio colectivo o por el acuerdo correspondiente y si se respetan los límites legales. También hay que tener en cuenta que las horas extraordinarias están sujetas a sus propias condiciones.
Sin embargo, existe un límite que afecta a todos. Se trata del descanso mínimo entre jornadas. En efecto, por muy flexible que sea la distribución del horario, la ley establece que deben transcurrir al menos 12 horas entre el final de una jornada y el comienzo de la siguiente. En el caso de nuestro joven trabajador, entre jornada y jornada transcurren 14 horas: sale a las once de la noche y entra a la una de la tarde del día siguiente. Por tanto, el descanso entre jornadas supera el mínimo legal. Eso sí, con los datos disponibles no se puede asegurar que la empresa cumpla todos los requisitos legales, ya que también habría que conocer el convenio aplicable, la distribución de la jornada y las condiciones concretas del puesto.
El cansancio físico va más allá del gimnasio
Es un caso que permite reflexionar sobre la salud laboral. En la sala de musculación se pueden aplicar altos niveles de esfuerzo al músculo durante un tiempo limitado. Sin embargo, en el trabajo pueden acumularse la fatiga, las posturas mantenidas y los movimientos repetitivos, unas exigencias físicas diferentes de las de un entrenamiento.
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