Lorena, limpiadora en España: “en mi país era profesional y aquí cuido abuelos para sobrevivir”

Lorena Limpiadora

En España hay inmigrantes con estudios y experiencia profesional que no logran trabajar de lo suyo

El caso de Lorena resume una pérdida de talento que el mercado laboral absorbe por la vía más rápida: limpieza, cuidados y empleo doméstico

Redacción El Blog Salmón

Editor

Lorena llegó desde Colombia con una trayectoria profesional previa. Pero en España, como les ocurre a muchas mujeres migrantes, su puerta de entrada al empleo ha sido otra: cuidar personas mayores, cuidar niños y limpiar casas.

Según cuenta El Español, su caso encaja en un fenómeno conocido como brain waste: personas inmigrantes con estudios universitarios, formación técnica o experiencia cualificada que terminan ocupando puestos muy por debajo de su preparación.

La paradoja es evidente. España necesita trabajadores en sectores esenciales como los cuidados, la limpieza o el empleo doméstico. Pero esa necesidad se cubre, muchas veces, con personas que ya tenían una carrera profesional en su país de origen y que, al llegar, no pueden ejercerla.

“Era profesional en mi país y he tenido que llegar a España a cuidar abuelos, a cuidar niños y a limpiar casas. En la mayoría de los casos tenemos que llegar aquí a hacer labores y trabajos que incluso en nuestro país nunca habíamos hecho”, cuenta Lorena en un vídeo publicado en sus redes sociales.

Por qué tantos migrantes acaban en trabajos por debajo de su cualificación

La explicación no está en una sola causa. El texto original apunta a varias barreras que se encadenan.

La primera es administrativa y profesional: la dificultad para convalidar titulaciones, acreditar experiencia o conseguir permisos legales limita el acceso a empleos acordes con la formación previa. También puede influir el dominio del idioma, aunque en el caso de Lorena no se desarrolla como problema concreto.

La segunda tiene que ver con la demanda. Cada vez más familias en España necesitan servicios de limpieza, cuidado de mayores o cuidado de niños. Son trabajos disponibles, con entrada más rápida y con menos requisitos formales que muchas profesiones reguladas o cualificadas.

La tercera es la urgencia económica. Para quien acaba de llegar y necesita ingresos cuanto antes, estos empleos pueden ser la forma más inmediata de sostenerse, aunque impliquen peor remuneración y menor reconocimiento social.

Ahí aparece el coste laboral de la migración: trabajar no siempre significa integrarse en el mercado laboral en igualdad de condiciones. Según un estudio de Nature, los trabajadores extranjeros ganan de media un 29% menos que los nacidos en España, y la segregación hacia empleos de menor remuneración explica gran parte de ese diferencial.

De vivir con familiares a conseguir permiso laboral

Lorena también utiliza sus redes sociales para dar consejos a quienes buscan abrirse camino en España sin papeles, a partir de su propia experiencia migratoria.

Llegó hace dos años. Al tener familiares en el país, pudo pasar sus primeros meses viviendo con ellos mientras hacía trámites, completaba el empadronamiento, buscaba un lugar donde establecerse y trataba de encontrar empleo. A los nueve meses consiguió acceder a un trabajo con permiso laboral gracias a la solicitud de asilo político. Ese paso permitió a su familia alquilar finalmente un piso. Mientras tanto, además de dedicarse a la limpieza, fue encadenando otros trabajos con un objetivo muy concreto: reunir el dinero necesario para empezar a construir una nueva vida en España.

El caso muestra una tensión habitual en la economía migrante: la cualificación de origen no desaparece, pero queda suspendida mientras se resuelven los papeles, los ingresos y la vivienda.

“No me define el trabajo que hago”

Lorena no presenta esos empleos como una derrota personal, aunque reconoce el desgaste emocional del proceso:

Al contrario de sentirme mal o decepcionada por lo que estoy haciendo, realmente trato de verlo como parte de un proceso que tengo que seguir por decisiones simplemente que se han tomado. Siento que lo que hago en este momento no me define como persona. Lo que sí siento que me define es la forma en cómo lo hago.

Su reivindicación pasa por la dignidad del trabajo, incluso cuando ese trabajo no coincide con el proyecto profesional que tenía antes de migrar.

“Si tengo que limpiar casas, pues lo limpio como quisiera yo encontrar mi casa si pago, que si cuido niños o abuelos, lo hago con el cariño que quisiera que cuidaran a los míos”, afirma.

Eso no elimina la renuncia. Hay días en los que Lorena se siente desanimada: “Pero ¿quién no se ha sentido así en cualquier parte del mundo, cualquier día? Y si a eso le sumamos la crisis del migrante, pues mucho más”.

Imagen: lore.cv94

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