
Una técnica de biblioteca relata cómo los rechazos laborales están obligándola a consumir sus ahorros mientras espera a cumplir los 67 años
Una técnica de biblioteca de 65 años en una localidad de Tasmania, Australia, lleva tres años buscando empleo sin éxito. Necesita esperar hasta los 67 para acceder a la pensión de jubilación, pero considera que las empresas la descartan por su edad. Australia, al igual que España a partir de 2027, sitúa en los 67 años la edad de acceso a la pensión de jubilación ordinaria. Es decir, dos años de limbo: ni contrato, ni pensión. Una 'tierra de nadie' laboral que se va a replicar en España a partir del año que viene.
La mujer, titulada, ha buscado trabajo en su ciudad y los rechazos han sido constantes. "Cada llamada o correo electrónico de este tipo es como un golpe bajo y mi confianza disminuye un poco más", explicó en el medio ABC News. La mujer asegura que nunca había tenido dificultades para encontrar trabajo. "¿Qué es diferente? Tengo 65 años. Eso es lo que es diferente", se lamentó. Sin embargo, la respuesta es ya un patrón. Durante los últimos años ha tenido que utilizar los ahorros destinados a su jubilación para pagar la vivienda y cubrir sus necesidades, y todavía no tiene la edad suficiente para acceder a la pensión de jubilación. De hecho, tenía que seguir trabajando haciendo turnos ocasionales como vigilante de seguridad y se ha formado para trabajar en un departamento gubernamental. Su hipoteca y el coste de vida se están comiendo el colchón que necesitaba para después. El capital acumulado para una vejez serena se evapora en una espera que no terminó cuando debía.
El contexto. La edad de jubilación ordinaria en España subirá a 67 años en 2027, salvo para quienes acrediten 38 años y 6 meses de cotización, que podrán jubilarse a los 65, tal y como establece la Seguridad Social. Es la reforma aprobada hace más de una década y que se cumple ahora. Sin embargo, como advertía El Blog Salmón al analizar la jubilación a los 67 como realidad en España, el escenario laboral para los mayores no acompaña: el 20% de los mayores de 55 años afirma haberse sentido discriminado por su edad y, entre ellos, el 60% señala el ámbito laboral, según un estudio reciente. Y como añadía el medio al retratar cómo cada vez hay más jubilados trabajando y muchos españoles refuerzan su pensión con la jubilación híbrida por necesidad, el reenganche laboral del jubilado es ya una tendencia estructural. La paradoja del caso australiano es que el sistema sitúa en los 67 años la edad de acceso a la pensión y el mercado laboral puede poner trabas a los trabajadores de mayor edad.
Aunque cuando no consigue suficientes horas de trabajo para llegar a los ingresos necesarios, puede recibir una prestación; para mantenerla debe presentar varias solicitudes a empleos al mes, algo que resulta complicado al vivir en una localidad pequeña. En junio solo encontró dos ofertas que se adaptaban a su perfil. "Como resultado, me regañaron como a un niño y me amenazaron con cobrarme", aseguró. Es decir, el sistema que no le da empleo la castiga por no buscarlo.
La mujer lo único que pide es que los empleadores valoren la experiencia de quienes se encuentran al final de su vida laboral. "Aportamos mucha experiencia vital a cada puesto. Somos de la vieja escuela, somos fiables", defendió. Lo cierto es que el caso no es exclusivamente australiano: puede servir como espejo de los retos que afrontarán algunos trabajadores en España. A partir de 2027, quienes tengan 65 años y menos de 38 años y 6 meses cotizados no podrán acceder a la jubilación ordinaria hasta los 67 años, salvo que se encuentren en alguno de los supuestos especiales previstos por la normativa.
El problema no es solo la edad; también está en cómo encajan el mercado laboral y el sistema de pensiones. Y la cuenta atrás ya ha empezado.
Imagen | Caleb Oquendo (vía Pexels)
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