Amazon lanza su banco en India y México, innovación pero con riesgos

Ya en 2012 nos preguntábamos si alguna vez veríamos a Google o Apple actuando como bancos. En ese momento, también destacábamos a otras tecnológicas como Amazon. Todo ello fue fruto de un curioso pronóstico realizado por primera vez por un grupo de analistas del Deutsche Bank. Parece que, viéndolo con perspectiva cinco años más tarde, no iban demasiado desencaminados

Todos quieren un trozo del suculento pastel Fintech

Lo cierto es que no sólo las tecnológicas más tradicionales están (muy) interesadas por hacerse con un trozo del pastel Fintech. También hay operadoras dando sus primeros pasos en la banca “commodity”, startups que confieren a la Fintech su sentido más pleno, y por supuesto no podemos dejar de citar a esos gigantes tecnológicos que conquistan un sector tras otro entrando en ellos como un elefante en una cacharrería.

Como muestra de ello, por ejemplo ya vimos hace algunos meses cómo el operador de telecomunicaciones Orange lanzaba en Francia su flamante y nuevo Orange Bank. Fue una de las primeras incursiones públicas de un operador de telecomunicaciones en el mundo de la banca al por menor. Y no es ni será la última, sino todo lo contrario: vendrán más, y también mejores: conforme se vaya perfilando en el sector a ese nuevo tipo de cliente que busca una banca “commoditizada”.

Pero como les decíamos, también la banca tradicional se enfrenta a disruptoras, temibles y prometedoras startups (que algunas ya no son tanto una startup como tal). En esta categoría tenemos casos como la británica Revolut, la alemana N26, o la española Bnext lanzada hace tan sólo unos meses. Empresas como éstas están literalmente reinventando y haciendo de gran parte del negocio bancario una cuasi-commodity, con conceptos y productos simplificados, sencillos, y sin costes o a costes muy bajos.

Estas empresas, recién salidas de la incubadora como quien dice, ciñen su oferta de servicios bancarios a la filosofía KISS (Keep It Simple Stupid) más básica. Como muestra de ello, N26 ha lanzado una cuenta corriente básica con más similitudes al producto tradicional bancario, pero en el caso de Revolut o la ex-Banco-Popular Wizink (ahora integrada en el Grupo Santander) su oferta de servicios Fintech se basa en un medio de pago, sin necesidad de cambiar ni siquiera de banco. Estas empresas han sabido ver el nuevo filón, y han entrado a ofrecer servicios bancarios básicos "commoditizables".

En el caso concreto de Revolut, estos productos van desde compra-venta de divisas a precio cuasi-mayorista (incluso de criptodivisas) y contratación de seguros, hasta obtener un IBAN asociado a su tarjeta que permite recibir transferencias. Como les decíamos, N26 sin embargo ha optado desde el principio por ofrecer una cuenta corriente clásica sólo con sus servicios más básicos asociados, que además está radicada en Alemania.

De hecho, en N26 ellos mismos se definen como el primer operador bancario panaeuropeo. Este último punto, de tener el dinero legalmente depositado en Alemania, seguro que es importante para algunos que tuvieron la deslocalización financiera muy en cuenta en la pasada crisis de deuda periférica.

Los gigantes tecnológicos también tienen hambre financiera

Pero no sólo desde operadoras de telecomunicaciones y startups atacan al sector financiero tradicional. Los bancos también se encuentran en la arena con la competencia de gigantes tecnológicos. Estos gigantes son especialmente peligrosos puesto que en su perfil empresarial combinan su músculo financiero con una gran e innovadora capacidad tecnológica.

Recientemente, uno de estos gigantes, el archiconocido Amazon, ha saltado a las portadas de medios especializados porque ese run-run del sector, por el que se venía hablando recurrentemente de sus ambiciones en servicios bancarios, se ha visto finalmente confirmado. Amazon ha anunciado recientemente que ya ha empezado a ofrecer servicios financieros en India y México.

Y en USA mismo, Amazon también va poco a poco haciendo incursiones y prospecciones selectivas en el sector financiero. Aunque no proporciona aún a sus clientes servicios financiero-bancarios como entidad de amplio espectro, no es menos cierto que Amazon ya ha empezado a provocar ondas sísmicas en el sector. No podemos obviar que millones de estadounidenses utilizan cada semana el sistema de pagos del gigante de Seattle, y además que ya ha prestado más de 3.000 millones de dólares a pequeñas empresas de su plataforma, o que el año pasado lanzó Amazon Cash.

La banca tradicional ha podido comprobar cómo esta vez sí, que va en serio que viene el lobo, y no viene a comerse a algunas de sus ovejas, sino a llevarse el rebaño entero a su bosque particular.

El complejo escenario tecno-estratégico que llega para la banca tradicional

Vemos pues cómo la banca tradicional tiene frentes abiertos por dos flancos empresariales: tanto por el flanco de startups ágiles en ofrecer nuevos servicios y disruptoramente innovadoras por su propia naturaleza, como por el flanco de grandes empresas como Amazon con una capacidad financiera y tecnológica que les supera con creces.

Los bancos de toda la vida están siendo presionados en una doble tenaza de la que pocas entidades sobrevivirán, para desgracia de una economía como la española, fuertemente bancarizada, de la cual la composición del Ibex es la mejor muestra. Habrá que ver cómo nos acaba afectando todo esto a nivel macroeconómico, y más nos valdría ponernos las pilas para que al menos algunos de los gigantes Fintech del futuro estén radicados en suelo español.

De hecho, como muestra de ello, lo cierto es que en torno a un 50% de las entidades bancarias y las cooperativas de crédito tienen a las grandes compañías tecnológicas como una "amenaza significativa", según una encuesta de Infosys Finacle a 300 banqueros, tal y como publicó el diario El Economista. El otro 50% aproximado de los encuestados se encomiendan a la trinchera de las barreras de entrada al negocio bancario, que quieren pensar que son infranqueables para los recién llegados.

Pero no deberían sorprenderse en absoluto de estos ataques preliminares de Amazon al corazón del sector financiero. Ya les contamos en el análisis anterior "Los mercados creen que Amazon va a arrasar en alimentación, ¿Acertarán?" cómo Amazon está atacando sectores estratégicos sector por sector, y uno a uno la verdad es que van cayendo.

Además, ya les analizamos cómo a menudo estas maniobras de ataque las ejecuta Amazon atacando por varios flancos simultáneamente. En este caso Amazon ha hecho una vez más alarde de esta potente estrategia, puesto que es (muy) sabedora de lo arraigado del sector bancario en la mayor parte de las economías del planeta. Amazon es plenamente consciente de la resistencia tan fuerte y de toda índole con la que se puede encontrar al tratar de comerse un buen trozo del pastel financiero-bancario.

Es por ello por lo que Amazon una vez más ha diseñado una estrategia bastante buena e inteligente: si la tenaza de las entidades bancarias tradicionales es el propio Amazon y las startups de Fintech, la victoria más rápida vendrá de la unión de ambas. Es por ello por lo que Amazon en India y México ha hecho un estratégico movimiento de aproximación a este tipo de empresas startup, para intentar hacer de la doble tenaza una única y pesada losa que pretende dejar caer con todo su tonelaje sobre los balances de los bancos tradicionales.

Obviamente, y con sus aspiraciones bancarias, Amazon podría haber visto en las startups Fintech un simple enemigo a batir, y su estrategia ha sido doblemente inteligente al re-enfocarlos como aliados. Amazon no sólo ha dado por bueno aquello de "Si no puedes con tu enemigo, únete a él", sino que además con esta unión está cocinando el jugo en el que posiblemente el enemigo común de la banca tradicional acabe cociéndose, a no ser que reaccione y contraataque de forma efectiva en (poco) tiempo y (estratégica) forma.

Las consecuencias potenciales de la batalla por el sector bancario van mucho más allá…

Para los más confiados, seguramente las implicaciones que ven en todo este campo de batalla no van mucho más allá de un cambio de banco. Tal vez incluso piensen que de todo esto sólo pueden ganar con nuevos e innovadores servicios gratis o a precio de saldo. Pero economías bancarizadas aparte (como les decíamos antes que es la española), las consecuencias potenciales van mucho más allá, y algunas pueden calificarse incluso de riesgos para las socioeconomías en su conjunto.

El gran peligro no es otro más que el de tener a una única compañía mastodóntica que pase a controlar la fusión de la cadena financiera, la de consumo, y en muchos casos la de producción (con proveedores controlados por un cliente que se hace imprescindible y que puede acabar incluso absorbiéndoles).

Controlando toda la cadena por la que fluye el dinero de los consumidores, desde su origen, hasta su destino, en Amazon conocerán nuestra capacidad de compra, con qué precios y productos pueden tentarnos porque saben perfectamente si usted se los puede permitir o no. Algo que para el comercio tradicional es el resultado de años de conocer a sus clientes, y saber quién puede y no puede comprar de verdad algo.

Ahora la fusión de las cadenas financieras y de consumo traerá ventajas adicionales para compañías como Amazon, que por ejemplo serían los primeros retailers en enterarse de un cambio súbito en la capacidad de compra de un cliente, como puede ser quedarse en situación de desempleo, o tener un incremento sustancial de nómina.

También tendrán la información para por ejemplo tratar de venderle productos justo después de una venta de acciones con jugosas plusvalías, porque sabrán de primera mano que ahora tiene usted liquidez y beneficios con lo que es probable que se quiera dar un pequeño capricho

Toda esta información con forma de Big Data, permitirá a estos nuevos gigantes poder ajustar márgenes y reducir costes, puesto que de conocerán mucho mejor a su público objetivo, y además podrán definir con mucha mayor precisión certeras campañas de marketing y descuentos "internos" a sus clientes integrales.

Y llegamos al principal riesgo de entre todos los que hay que tener en cuenta en el tema de hoy. Con esta nueva configuración de las cadenas financieras y de consumo, se puede llegar a una peligrosa endogamia en la relación empresa-cliente que podría cercenar la competencia y traer clientes que, en la práctica, estarían cuasi-cautivos.

Además está el gran peligro de que los actuales gigantes empresariales acaben siendo gigantes de casi todo, como analizamos en "Amazon pone ahora un bar en Tokio, ¿Llegará el día en que cada Euro lo gastaremos en su marca?" Porque no lo olviden, pueden innovar para usted, pero obvia y naturalmente lo que buscan es su propio interés.

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