El pacto PSOE-Unidas Podemos pone en jaque a la banca española

Tras las elecciones generales, inmediatamente el PSOE y Unidas Podemos han firmado un preacuerdo para crear el primer Gobierno de coalición. Un pacto que ha puesto nervioso a diversos sectores económicos, entre los que se incluyen la banca.

Y no es para menos, el partido de extrema izquierda tiene puesto el punto de mira en el sector bancario a través de ese impuesto a la banca y también, revertir los planes de privatización que Bankia a estado desarrollando.

De hecho, la banca ha sido uno de los sectores qué más ha retrocedido desde el preacuerdo. Analizamos las razones por las que cunde el nerviosismo en el sector.

El difícil negocio bancario ante un potencial impuesto a la banca

El negocio bancario no pasa por su mejor momento. La política monetaria has llevado a un estrechamiento del margen de intereses debido a la caída de tipos. Para aguantar y mejorar márgenes se debería remunerar sus pasivos en negativo pero eso significaría los ahorradores retiraría en sus depósitos por lo que la situación es verdaderamente complicada.

Los tipos de interés en mínimos ha llevado al hundimiento del Euribor hasta situarse en niveles negativos, el índice por excelencia por el cual se vincula el producto estrella de la banca, las hipotecas, y por lo tanto los ingresos de una entidad. También vemos que se ha decidido ahondar en los tipos negativos sobre los depósitos bancarios en el BCE hasta el -0,50%.

Si el panorama de los ingresos está tocado, a ello hay que añadir que fruto de la regulación y supervisión detrás de la banca, nacen los costes regulatorios que impiden obtener rentabilidades atractivas dentro del negocio. Y, por si fuera poco, las empresas Fintech están atacando cada uno de los segmentos de la banca.

Si nos vamos a los datos del primer semestre del año, las entidades españolas vieron reducir sus resultados netos consolidados en torno a un 11% en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Por si fuera poco, las expectativas no acompañan. Tenemos la revisión a la baja de las perspectivas de crecimiento y de inflación y, como consecuencia, la intensificación de la expectativa de que los tipos de interés se van a mantener en niveles muy bajos, incluso negativos, durante más tiempo supondrá un reto notable.

Y se prevé que en diciembre el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) presente su respuesta a la utilización del índice de referencia de los préstamos hipotecarios (IRPH), como un índice poco transparente. Dependiendo de la sentencia y de su carácter retroactivo, el impacto puede ser severo en el sector.

Todo ello tiene su traducción en las cotizaciones. Los índices de las bolsas españolas han registrado un peor comportamiento relativo el resto de bolsas europeas. Esta evolución se explica principalmente tanto por el mayor retroceso experimentado por el precio de las acciones del sector bancario en España como por el peso relativo más elevado de este sector en los índices nacionales.

En este contexto descrito, se dice desde Unidas Podemos que la banca debe pagar el rescate bancario (o mejor dicho el rescate a las cajas de ahorro). Para ello, proponen crear un impuesto a la banca que compense parcialmente el monto de dinero que ascendió a 64.300 millones de euros. Se propone lo siguiente:

Establecer un impuesto a la banca que aumente 10 puntos el tipo impositivo de las entidades financieras en el impuesto sobre sociedades para recuperar el rescate bancario de 60.000 millones de euros que hicimos todas y todos los españoles a la banca.

Teniendo en cuenta la realidad del sector, y del mismo modo que paso con el impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados, cuando se dice que la banca debe pagar significa que el cliente bancario debe pagar porque los márgenes se han estrechado y todo impuesto se repercute finalmente.

El dato más evidente es que desde septiembre los tipos de interés medios aplicados a los nuevos préstamos para la compra de vivienda han aumentado en 30 puntos porcentuales.

Es paradójico que se le quite el dinero a los ciudadanos, se rescaten empresas que mostraron una clara ineficiencia en la gestión de riesgos y, luego, a ese sector se le pretenda adjudicar un impuesto para que se lo traspasen a los mismos ciudadanos que hicieron la aportación inicial.

Para encontrar un punto positivo para la banca, el tema del impuesto a la banca podría volver a discutirse, pero esta idea ya fue descartada en el pasado, y la mayor pérdida de escaños de Unidas Podemos, es una posición debilitada en unas negociaciones.

Bloquear los planes de privatización de Bankia

Otro de los planes de Unidas Podemos es la nacionalización de la banca o dicho de otro modo que los planes de Bankia para su privatización se bloqueen. Es un discurso ambiguo que, por un lado, se quería nacionalizar y por otro, se quiere hacer pagar esa nacionalización a la propia entidad vía un impuesto.

Durante su campaña, Podemos se opuso abiertamente a la privatización del prestamista estatal Bankia, y con ese preacuerdo que presentaron PSOE Y Unidas Podemos, vimos inmediatamene como las acciones se negociaban en rojo con una caída del 4,5%.

Bankia costó a las arcas públicas 22.424 millones de euros y con la privatización se busca recuperar parcialmente esa cuantía. Por ello, se integró junto a Banco Mare Nostrum (BMN) para ofrecer mayor valor conjunto para los accionistas y que se pudiera buscar un mejor precio final.

Desde el punto de vista de la gestión de riesgos la banca pública deja mucho que desear fruto del dirigismo político. Como ejemplo más notorio tenemos el Instituto de Crédito Oficial (ICO) que alcanzó una tasa de morosidad del 83% fruto de los planes políticos para la concesión de créditos indiscriminadamente.

Ese es el gran riesgo de la nacionalización de Bankia. Un deterioro en la gestión del balance imitando al modelo de las cajas de ahorros que tanto perjudicaron al bolsillo de los españoles.

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