Más de 50 personas viven en una comuna en Almería: construyen sus casas con materiales de la zona, tienen placas solares y hasta un bar con terraza

Más de 50 personas viven en una comuna en Almería: construyen sus casas con materiales de la zona, tienen placas solares y hasta un bar con terraza

La comunidad lleva décadas viviendo de forma autogestionada junto al mar, pero sus habitantes reconocen que la vida aislada también tiene sus dificultades

Redacción El Blog Salmón

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Para llegar a la Cala de San Pedro hay que salir del pueblo de Las Negras, en Almería, y caminar unos cuatro kilómetros por una pista de tierra entre paisaje desértico y rocoso. Aproximadamente una hora de camino. Y entonces, de repente, aparece lo que la tiktoker Noemí Rocamora —que ha recorrido el enclave y nos lo ha mostrado en un vídeo que se ha propagado como una mecha— describe como un "shock": una cala de agua turquesa rodeada de montañas donde, desde hace más de cuarenta años, unas cincuenta personas han construido sus propias casas con materiales de la zona, se autoabastecen con un manantial de agua natural y placas solares, y han montado hasta un bar con terraza.

Cuatro kilómetros por tierra. Una hora de caminata. Y luego, el shock. ¿Qué hay al otro lado? Casas levantadas con lo que el terreno ofrece —madera, piedra, barro—, huertos, letrinas, un manantial que surte de agua, placas solares para la energía. Y también un bar con terraza, familias con niños y hasta un parque infantil. "Cada uno con su rol. Unos pescan, otros cultivan, otros hacen artesanía", describe Rocamora. La comunidad ha organizado una economía paralela basada en la división del trabajo más básica. Y, de algún modo, funciona.

"No es todo tan bonito como nos imaginamos. Hay personas que se llevan bien y personas que no"

La otra cara del paraíso. Los propios habitantes reconocen, según recoge la tiktoker, que la convivencia no es idílica. "No es todo tan bonito como nos imaginamos. Hay personas que se llevan bien y personas que no, que no es tan diferente a lo nuestro." Es más: Rocamora desliza que quienes viven allí "también viven en su propia matrix. Con sus placas solares, sus conflictos, su ego, su convivencia". El hierro de la vida en comunidad es que, al final, los roces son los mismos que en cualquier escalera de un bloque de pisos.

Cada vez más tras la pandemia

El motivo. La Cala de San Pedro no es un caso aislado, sino el extremo de una tendencia que se ha acelerado desde la pandemia. Un éxodo urbano impulsado por alquileres que se prevé que suban otro 10 % en 2026, por un burnout laboral que afecta ya a casi uno de cada dos trabajadores en España, y por la búsqueda de un ritmo que no sea el de una ciudad que te traga. El teletrabajo —que sigue creciendo pese a quien predica su muerte— ha puesto sobre la mesa una posibilidad que antes era prerrogativa de jubilados con caravana: vivir y trabajar desde cualquier sitio. Y algunos han decidido que ese sitio sea, literalmente, el fin del mundo.

¿Es escalable lo de la Cala de San Pedro? Ni mucho menos. Vivir en una comunidad de cincuenta personas a una hora de pista de tierra no es para cualquiera, y los propios residentes lo reconocen. Pero como síntoma de algo más amplio, la friolera de cuatro décadas de existencia de este asentamiento es elocuente. Ya hemos visto casos como el de Lucía, una madrileña de 27 años que se fue a una aldea gallega de nueve personas y gasta cincuenta euros al mes porque tiene huerto y recolección, o el de Franc, de 38 años, que lleva siete viviendo en un camión sin pagar alquiler ni luz. La escala es distinta. Pero el impulso es el mismo.

Lo que queda botando es si estos experimentos de vida al margen son una anomalía pintoresca o el anticipo de algo que se va a generalizar. La propia Rocamora lo deja claro: hablar con ellos, ver cómo viven, "te hace reflexionar mucho sobre lo que nosotros consideramos como normal." Quizás suene descabellado, pero con un 85 % de jóvenes conviviendo con sus padres por el precio de la vivienda y olas de burnout que no cesan, la gran pregunta ya no es por qué alguien elegiría vivir así.

Imágenes | TikTok de Noemí Rocamora

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