El consumidor chino tiene que consumir más, o China seguirá necesitando exportar más y más

China Consumidor Panda

Ese es el gran problema estructural de la economía china. Y también una de las mayores tensiones económicas del mundo actual.

Javier J Navarro


 

 

Durante años se asumió que China terminaría reequilibrando su modelo económico. Menos dependencia de las exportaciones y la inversión masiva. Más consumo interno. Más clase media gastando. Más servicios. Más “normalización”. Pero la transición nunca terminó de producirse.

China sigue funcionando como una potencia industrial gigantesca apoyada sobre un consumidor relativamente débil. Y cuando un país produce mucho más de lo que su propia población puede absorber, necesita colocar el excedente fuera.

Por eso las exportaciones chinas no son simplemente una historia de competitividad. También son una necesidad interna. El consumidor chino sigue sin tirar de la economía con suficiente fuerza. La crisis inmobiliaria dañó enormemente la confianza de los hogares. El paro juvenil continúa elevado. La incertidumbre laboral persiste. Las familias siguen ahorrando mucho porque no sienten suficiente seguridad económica

 

Los austeros chinos


Occidente suele interpretar el elevado ahorro chino como una cuestión cultural. Esto es parcialmente cierto, de hecho el ahorro de las empresas chinas es equivalente al de otros países, pero son los consumidores los que ahorran un gran porcentaje de su sueldo. Además es una respuesta racional a un entorno incierto. Si la vivienda pierde valor, el empleo es menos estable y la protección social sigue siendo limitada, los hogares ahorran más y consumen menos.

Si comparamos la tasa de ahorro de China con otras grandes economías, la diferencia es muy alta. En 2024, la de china fue de un 43,4%, por comparar la de EEU de un 17,1%, la de Alemania, Japón y España de un 25,3% (datos del Banco Mundial).

 

Una economía como la china no necesita ahorradores, necesita consumidores gastando.

Porque el viejo motor alternativo también se está agotando. Durante décadas, China compensó el bajo consumo interno mediante construcción, infraestructuras, crédito y expansión inmobiliaria. Pero ese modelo ya no puede crecer al mismo ritmo. El exceso de deuda y la saturación del sector inmobiliario han reducido enormemente su capacidad para sostener el crecimiento.

Nos queda la industria. China tiene probablemente la mayor maquinaria industrial jamás construida en tiempos de paz. Vehículos eléctricos, baterías, paneles solares, acero, electrónica, maquinaria pesada, productos químicos, barcos, componentes industriales. La escala es colosal. El país produce muchísimo más de lo que su mercado interno puede absorber hoy.

Pero esa capacidad industrial no puede quedarse parada. Cerrar fábricas implica desempleo, caída de ingresos locales, tensiones financieras y riesgo de inestabilidad social. Para el Partido Comunista Chino, mantener activa la producción no es solo un objetivo económico. Es una cuestión política.

Por eso China necesita seguir exportando, no solo para crecer también para sostener empleo, actividad industrial y estabilidad interna. El problema es que cuanto más necesita exportar China, más tensiones genera con el resto del mundo (incluida la UE y España).

Europa teme que los vehículos eléctricos chinos destruyan parte de su industria automovilística. Estados Unidos acusa a Pekín de inundar mercados con sobrecapacidad subvencionada. Cada vez más países levantan barreras comerciales para proteger sectores estratégicos.

 

El mundo lleva años pidiendo a China que consuma más y dependa menos de las exportaciones

 

Muchos países e instituciones del mundo quieren resolver este problema de la economía china, hay propuestas (como esta del FMI de 2025) sobre como China podría transicionar a una economía más basada en el consumo interno y menos en las exportaciones. Pero el propio modelo político y económico chino sigue favoreciendo la inversión, la producción industrial y el ahorro antes que el consumo doméstico.

 

Mientras el consumidor chino no gane peso real dentro de la economía, el país seguirá dependiendo de colocar fuera su exceso de producción. Y eso significa más exportaciones, más presión competitiva global y más conflictos comerciales.

Cambiar eso no es sencillo. Porque obligaría a redistribuir más renta hacia los hogares, reforzar el estado del bienestar, reducir la dependencia industrial y aceptar un crecimiento potencialmente más bajo en el corto plazo. El Partido Comunista Chino es consciente de este problema. Hace años que el plan quinquenal chino incluye pasar a una economía de consumo basada en la fuerza de los hogares. Esto es un motivo por el que la economía de EEUU es tan fuerte, sus consumidores gastan mucho, no dependen de otros para mantener su economía en marcha.

El consumidor chino tendría que consumir mucho más para equilibrar realmente la economía. Pero mientras eso no ocurra, China seguirá necesitando exportar más y más.


Imagen | ELG21, orthyshimurasaeta

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