
Su caso refleja las dificultades para acceder al empleo y la importancia de las redes de contactos en un mercado laboral donde muchas vacantes no se publican abiertamente
Hace unas semanas, Giorgio Franchini, un jubilado italiano de 77 años y antiguo empleado bancario, perdió su cartera con 30 euros y sus tarjetas mientras hacía la compra en Legnago, Verona. Tras rehacer su recorrido en bicicleta, se encontró con Abdeljalil El Himer, un trabajador marroquí de 46 años que había encontrado la cartera y buscaba a su dueño. Según recoge Il Messaggero, el jubilado intentó meterle los 30 euros en el bolsillo a escondidas como recompensa, pero el trabajador los rechazó. Lo que sacó de su chaqueta no fue la mano para cobrar el favor, sino su propio currículum. "Ayúdame a encontrar un trabajo", le pidió.
Y es que Abdeljalil lleva cinco años en Italia encadenando contratos temporales como albañil, carpintero o peón agrícola, y suma ya ocho meses en el paro, mientras su mujer y sus tres hijos permanecen en su país natal. Según la información publicada, había intentado encontrar empleo sin éxito. Quizás por eso decidió que un contacto directo e inesperado podía valer bastante más que esos 30 euros en efectivo.
El peso del mercado oculto de empleo
A día de hoy, y esto es algo que afecta a quienes buscan empleo, el esfuerzo de Abdeljalil por establecer un contacto directo pone de relieve la importancia de las redes personales. Según un estudio del Grupo Adecco publicado hace ya varios años, y y ya hablando de España, en torno al 75 % de las ofertas de empleo en el país formaban parte del llamado "mercado oculto". No estaríamos hablando únicamente de unos pocos puestos directivos exclusivos, sino de oportunidades laborales que las empresas pueden cubrir sin publicar anuncios abiertamente, ya sea mediante recomendaciones de empleados, o por promoción interna o redes de contactos personales. Como explicamos en El Blog Salmón, estas vías permiten a las empresas encontrar candidatos sin recurrir necesariamente a una oferta pública.
Si algo nos deja claro esta dinámica es que enviar tu currículum en frío a agencias de colocación o a grandes portales de empleo no garantiza acceder a todas las oportunidades disponibles. La proporción de vacantes que se publican abiertamente varía y el dato del 75 % procede de una estimación antigua, por lo que no debe interpretarse como una cifra actual. Basta con pensar que, si tu perfil no pasa de ser un documento más en una pila interminable de candidaturas, puede resultar más difícil llamar la atención de quien contrata. En este sentido, la intermediación de los servicios públicos de empleo también plantea limitaciones, aunque eso no significa que recurrir a ellos sea inútil. Generar un vínculo humano, como hizo este trabajador al devolver una cartera y buscar a su dueño, puede abrir una puerta y facilitar el contacto directo con alguien que tenga capacidad para ofrecerle una oportunidad.
Por el momento, esta historia nos recuerda que encontrar empleo no depende únicamente de tener un historial profesional perfecto, sino también de establecer contactos y conocer oportunidades que no siempre se anuncian públicamente. Sea como fuere, nos encontramos ante un panorama laboral donde la visibilidad puede marcar la diferencia y donde, muchas veces, la red de conocidos que logramos tejer a nuestro alrededor también puede ayudarnos a encontrar trabajo. Veremos si este gesto cívico le sirve al bueno de Abdeljalil para conseguir, por fin, un contrato estable.
Imagen | Emil Kalibradov (vía Pexels)
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