Perder el empleo cuando la jubilación empieza a asomar en el horizonte plantea una preocupación añadida: cómo afectará esa situación a la pensión futura. En este contexto, según recoge El Correo de Andalucía, el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) destaca una de las ventajas del subsidio para mayores de 52 años. Además de proporcionar una ayuda económica a quienes cumplen los requisitos legales, esta prestación permite seguir cotizando a la Seguridad Social para la jubilación.
Un salvavidas de cara a la pensión
La ley protege a este colectivo para que los años sin trabajar no perjudiquen tanto su futura jubilación. Sobre el papel, el desempleado percibe una cantidad modesta de 480 euros mensuales, ya que la ayuda está fijada en el 80 % del IPREM. Pero, en la práctica, el SEPE cotiza por la jubilación tomando como referencia el 125 % de la base mínima de cotización vigente. Es decir, aunque en tu cuenta del banco apenas entren quinientos euros, la base por la que cotiza el organismo es muy superior a la ayuda que recibes. Eso puede resultar determinante para calcular tu futura pensión.
Pero ¿cuánto dinero hay realmente sobre la mesa? Si aplicamos el porcentaje a una base mínima mensual de 1.424,40 euros, la cotización alcanza los 1.780,50 euros al mes. Eso sí, esta cantidad no es un salario que recibas, sino la base sobre la que se calculan las cotizaciones. Para mantener esta protección hay que cumplir unas reglas: demostrar carencia de rentas propias por debajo del 75 % del Salario Mínimo Interprofesional (915,75 euros mensuales en 2026) y cumplir las obligaciones establecidas para las personas beneficiarias, incluido el compromiso de actividad.
¿Compensa pedir la jubilación anticipada si estás cobrando esta ayuda? Hay quien advierte de que el diseño de este subsidio puede generar incentivos contraintuitivos. Como el SEPE cotiza por una base superior a la cuantía de la prestación, en determinados casos puede resultar interesante mantener el subsidio hasta la edad ordinaria de jubilación, en lugar de retirarse antes y asumir los coeficientes reductores que correspondan. Sin embargo, no existe una respuesta válida para todos los trabajadores, ya que depende de sus cotizaciones y de la pensión que les correspondería en cada escenario.
Este sistema estuvo a punto de cambiar. El Gobierno aprobó una reforma de los subsidios que contemplaba reducir progresivamente la base de cotización para determinados nuevos beneficiarios. Sin embargo, el Real Decreto-ley 7/2023 no fue convalidado por el Congreso y quedó derogado. La normativa posterior mantuvo el 125 % como referencia para las cotizaciones del subsidio para mayores de 52 años.
Imagen | SEPE
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