
El actor y director cedió los terrenos en dos fases a un fideicomiso de conservación, una fórmula que también han utilizado famosos como Arnold Schwarzenegger o Paul Newman
Hay motivos de sobra para querer construir una promoción de viviendas a orillas del río Carmel, en plen California, pero hacerlo, por mucho potencial que tenga la zona o por muchos derechos de agua que incluya el lote, no entra en los planes de todo el mundo. Si bien Clint Eastwood adquirió en 1995 una antigua granja de alcachofas de 54 hectáreas en este enclave privilegiado, el legendario actor y director, según recoge Espinof, tenía otra idea muy distinta en la cabeza.
No estaríamos hablando de un promotor inmobiliario más, sino del mismísimo protagonista de ‘Sin perdón’, que terminó cediendo los terrenos para contribuir a la restauración de la llanura aluvial y reducir el riesgo de futuras inundaciones. El proceso, como os podéis imaginar, fue largo y con alguna que otra complicación administrativa. En 1997, Eastwood y su entonces esposa, Maggie Johnson, donaron las primeras 20 hectáreas a la organización sin ánimo de lucro Big Sur Land Trust. En 2016, completaron la operación con la donación de otras 32 hectáreas. En total, ambas aportaciones sumaron aproximadamente 52 hectáreas para el proyecto Carmel River FREE, una iniciativa que busca recuperar la llanura aluvial del río y reducir el riesgo de que las crecidas afecten a las viviendas y los negocios cercanos.
Pero ¿cuánto cuesta levantar una obra de esta magnitud? El proyecto necesita una financiación considerable para completar sus distintas fases. Entre las partidas pendientes de financiación figuran alrededor de 27,1 millones de dólares vinculados a fondos públicos. Estas cantidades forman parte de un proceso de financiación más amplio en el que participan distintas administraciones y organismos. El propio cineasta se mostraba bastante entusiasmado con el rumbo de su antigua propiedad agrícola. Durante el anuncio de la segunda donación, Eastwood expresó su satisfacción por los beneficios que la restauración podía aportar a la comunidad y al medio ambiente. También bromeó ante la prensa sobre su particular compromiso con la conservación: recordó que había sido alcalde de Carmel y propietario de los terrenos, aunque aseguraba que ya le quedaban pocas tierras.
No es el único actor que ha cedido tierras
Lo cierto es que las donaciones privadas de terrenos pueden contribuir a proteger espacios naturales frente a la urbanización y, dependiendo de las circunstancias, ofrecer ventajas fiscales a sus propietarios. El rancho de Eastwood, recordemos, estaba valorado en unos seis millones de dólares cuando se anunció la primera donación, en 1997. Pero no es el único caso conocido. Tal y como Espinof, Arnold Schwarzenegger donó en su día unas 16 hectáreas valoradas en más de medio millón de dólares para contribuir a la conservación de terrenos naturales en California. Y el mítico Paul Newman hizo una donación similar en 1997, cuando cedió parte de su finca en Connecticut para contribuir a preservar el entorno del río Aspetuck.
El desarrollo del proyecto de Eastwood sigue dependiendo de la financiación disponible y de los trámites necesarios para avanzar hacia la ejecución de las obras. Sea como fuere, este movimiento ilustra cómo el patrimonio privado puede contribuir a impulsar iniciativas de conservación y proyectos destinados a reducir el riesgo de inundaciones. Una colaboración entre propietarios, organizaciones conservacionistas y administraciones públicas que puede resultar clave para proteger tanto los espacios naturales como las comunidades cercanas.
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