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Gonzalo Bernardos, economista: ¿Qué pasaría si los propietarios de viviendas dejarán de alquilar sus pisos durante un tiempo?

Los datos muestran un panorama complicado para quienes buscan piso, y una retirada masiva de inmuebles por parte de los arrendadores llevaría la situación al límite

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Redacción El Blog Salmón

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La crisis de la vivienda y las movilizaciones ciudadanas para forzar una bajada de precios en las grandes ciudades siguen copando titulares, y entre ellos se cita una posibilidad: abonar las rentas ganan peso. Pero hay otra hipótesis que también podría poner el mercado inmobiliario patas arriba. La apuntó hace unos días el economista Gonzalo Bernardos al asegurar que "la huelga de alquileres que verdaderamente tiene impacto social no es la de la Asociación de Inquilinas, sino la de los caseros".

Pero ¿qué pasaría si los dueños de los inmuebles decidieran cerrar el grifo? La respuesta del profesor universitario dibuja un panorama sombrío. Según explica, las parejas cuyo contrato de arrendamiento finalizase "tendrían que volver al piso de sus padres", mientras que quienes estuvieran buscando vivienda podrían prolongar esa búsqueda durante mucho tiempo. En sus propias palabras: "Sería la primera huelga silenciosa sin manifestaciones pero de gran repercusión".

La retirada de viviendas del mercado del alquiler

Esta retirada de viviendas funcionaría de forma muy diferente a la huelga de alquileres promovida por los inquilinos. A diferencia de esta protesta, dejar de pagar la renta no constituye un derecho general reconocido por la legislación española y puede exponer a los arrendatarios a un procedimiento de desahucio por impago. Por su parte, los propietarios pueden optar por no ofrecer nuevas viviendas en alquiler, aunque la posibilidad de no renovar un contrato depende de su duración y de las prórrogas legalmente aplicables. La decisión de retirar un inmueble del mercado no permite, en cambio, poner fin anticipadamente a un contrato vigente sin respetar la ley.

Más allá de las protestas, el mercado también afronta el crecimiento de modalidades como el alquiler de temporada y por habitaciones. Algunos propietarios optan por estas fórmulas en lugar del alquiler de vivienda habitual, aunque no todos lo hacen por los mismos motivos. Esta tendencia puede reducir la oferta disponible para quienes buscan una residencia permanente. Si un número importante de arrendadores decidiera retirar sus viviendas, la reducción de la oferta podría añadir presión sobre los precios y dificultar aún más el acceso al alquiler para las rentas medias y bajas.

Basta con consultar la Encuesta de Condiciones de Vida del INE para entender la magnitud del problema: el 44,3 % de las personas de entre 26 y 34 años seguía viviendo con alguno de sus padres en 2025. Entre quienes permanecían en el hogar familiar, un 34,6 % señalaba que no podía permitirse alquilar una vivienda. Por su parte, el Banco de España ha advertido de que el encarecimiento de los alquileres desde 2015 está relacionado, entre otros factores, con una demanda que crece por encima de la oferta disponible. Por el momento, la retirada generalizada de viviendas del mercado es un escenario hipotético en el que no ganaría, desde luego, nadie.

Imagen | laSexta Explica

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