
Mientras el acceso a la vivienda se complica para la mayoría, el ladrillo sigue siendo la vía favorita de cantantes y deportistas para ampliar su patrimonio
Es el tema que siempre vuelve cuando una figura pública alcanza un gran éxito. Mantenerse en la cima con discos y giras es solo una parte del trabajo, dejando la otra mitad a la diversificación de ingresos en activos que no dependan de modas pasajeras. En un escenario donde el acceso a la vivienda se ha vuelto un problema para muchos hogares, el ladrillo sigue siendo una opción para quienes manejan grandes capitales. Aitana Ocaña no es una excepción a esta tendencia. Al contrario.
La artista catalana ya dejó clara en su momento su postura sobre cómo estructura su patrimonio. Durante su paso por ‘La Revuelta’, explicó con bastante transparencia su estrategia. "Tengo cuatro casas. En una vivo, en la otra también vivo, que es en Miami, y las otras dos las tengo alquiladas. En total, unos cuatro millones y medio de euros. Casi todo lo invierto", aseguró. Pero ¿con qué intención pone estas propiedades en el mercado? La propia cantante quiso aclarar que no pretende especular con ellas. "Están a buen precio. No especulo con la vivienda", afirmó.
Si miramos de cerca este mapa de propiedades, comprobamos que su estrategia combina el uso residencial propio con la generación de rentas. Entre sus viviendas en España figura un chalet con jardín y piscina en la madrileña zona de Ciudalcampo, al que se trasladó después de tener otra casa en Dehesa de la Villa. Asimismo, su carrera la ha llevado a establecer una segunda base en Miami, ciudad en la que reside por temporadas. La cantante también ha explicado que tiene viviendas destinadas al alquiler, esperemos que a buen precio como le pidió David Broncano. Todo ello refleja su apuesta por el patrimonio inmobiliario, aunque no se conocen públicamente todos los detalles sobre la titularidad y la gestión de sus propiedades.
Pero no es la única
Si bien las cifras de la cantante impresionan, no estaríamos hablando de un caso aislado, sino de una tendencia que también alcanza al mundo del deporte. Basta con fijarse en Rafa Nadal, que ha ampliado sus inversiones más allá de las pistas de tenis. Junto a Abel Matutes y la promotora Sierra Blanca Estates, el tenista ha participado en proyectos inmobiliarios de lujo en la Costa del Sol. En 2024 se anunció una inversión conjunta prevista de unos 200 millones de euros para desarrollar viviendas de alta gama en Marbella y Estepona. Otro ejemplo es Diego Simeone, propietario de unos 180 pisos en Madrid. Aquí ya no hablamos simplemente de comprar una vivienda para alquilarla, sino de una apuesta por el mercado inmobiliario a gran escala.
El ecosistema de la industria musical española también ofrece ejemplos de esta apuesta por el ladrillo. Rosalía cuenta con una estructura empresarial que incluye sociedades vinculadas a sus actividades profesionales y al sector inmobiliario. La gestión de su patrimonio y sus inversiones demuestra que el negocio de la música puede ir acompañado de otras actividades económicas.
Imagen | La Revuelta
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