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Dentro de nuestra serie de Economistas Notables, esta semana hablamos de John Kenneth Galbraith. Economista nacido en Lona Station – Ontario (Canadá) el 15 de octubre de 1908, en el seno de una familia acomodada canadiense de procedencia escocesa, hijo de un profesor de instituto y una activista. Fue discípulo de John Maynard Keynes y firme defensor de las instituciones económicas.

JK Galbraith sufrió en sus propias carnes los devastadores efectos de la crisis económica de 1929, circunstancias que le hicieron reflexionar, de modo que siempre tuvo muy presente las imperfecciones del mercado tanto en sus reflexiones así como en sus obras.

 

Formación y contribucion al mundo académico


En el año 1926 ingresó en la escuela agraria de la Universidad de Toronto para cursar su licenciatura, estudios que acabaría completando al finalizar esta estapa con su doctorado en economía agraria en la Universidad de Berkeley (California). En 1934 cuando culminó su doctorado, permaneciendo en el mundo universitario mediante un contrato de profesor asociado en la universidad de Harvard en la disciplina de economía agraria.

En el año 1937, además de contraer matrimonio con Catherine Merriam Atwater y obtener la nacionalidad estadounidense, emprendió un viaje a tierras inglesas para cubrir una plaza de profesor en la universidad de Cambridge durante un año, donde tuvo la oportunidad de relacionarse con su ‘maestro’ John Maynard Keynes, con el que inició una sólida relación personal a partir de sus coincidencias en cuanto a su forma de entender la economía. Además de relacionarse con otros economistas notables como Joseph Schumpeter, Piero al Sraffa, Michal Kalecki y Joan Robinson

A su vuelta a los Estados Unidos en el año 1939, recibió una oferta para ejercer como profesor en la universidad de Princeton, donde ejercería su docencia hasta su regreso a Europa por petición del presidente Truman. A su vuelta, en el año 1948 fue director de la prestigiosa revista Fortune, y volvería a la vida universitaria al aceptar una oferta como profesor en la universidad de Harvard, institución académica donde alcanzó la cátedra de economía en el año 1949. Año en el que pediría una excedencia para cumplir con sus funciones de embajador en la India en el período comprendido entre los años 1961 y 1963.

A su regreso a Harvard en el año 1963, volvió a ocupar su cátedra hasta el año 1970,  cuando solicitaría una segunda excedencia para volver a Europa, emprendiendo una etapa docente en el Trinity College de la universidad de Cambridge (Inglaterra), para enseñar política económica. A su regreso en el año 1975, se jubiló como catedrático de economía en Harvard.

Aunque con polémica, fué nombrado presidente de la asociación americana de economía en el año 1971, adicionalmente recibió el galardón de Doctor Honoris Causa en 40 de las universidades más prestigiosas del mundo, y como broche de oro, se le otorgó la medalla de la libertad de manos del presidente Bill Clinton en 1996.

 

Vida política y carrera profesional


A la par que un gran profesor en el ámbito de la ciencia económica, llevó a cabo una actividad política que se puede considerar de frenética, actividad que surgió en el año 1936 cuando se afilió al partido demócrata. Su posicionamiento ideológico cercano a estos, le llevó a empatizar con varios presidentes norteamericanos como Franklin Delano Roosevelt, Harry S. Truman y John F. Kennedy, a la par que consiguió distintos puestos de responsabilidad dentro de las instituciones públicas norteamericanas, como consejero principal de la administración Kennedy, responsable de la comisión asesora para la defensa nacional en la etapa previa a la segunda guerra mundial, y posteriormente como director de la oficina estatal de precios.

Dentro de los planes del gobierno para proporcionar una salida de la crisis económica después de la segunda guerra mundial, realizó una notable contribución a la política del New Deal y a la política presupuestaria estadounidense de la posguerra.

Cuando terminó la segunda guerra mundial, debido a sus responsabilidades públicas, fue uno de los primeros responsables de las instituciones norteamericanas en viajar a Alemania para evaluar los daños, donde se encargaría por petición expresa del presidente Truman, de los negocios con los países perdedores de la guerra (Alemania y Japón) como director de la oficina de política de seguridad económica.

 

Principales obras y contribuciones a la economía


Como ya hemos adelantado, sufrió en primera persona los efectos de la crisis económica de 1929, hecho que le marcó tanto en lo personal así como en lo profesional. Llegando a ‘desconfiar’ del libre mercado, convirtiéndose en un férreo seguidor de Keynes y defensor de la necesidad de que el Estado debe intervenir en la economía para proteger a la economía nacional de los excesos del capital privado y del mercado.

Sus obras más destacadas fueron:

  • El capitalismo americano (1953): llena de reflexiones sobre el modelo de producción norteamericano, sobre la productividad, y las organizaciones empresariales. En esta obra nos aseguró que en el futuro, la economía se gestionará por grandes empresas, grandes sindicatos y un gobierno activista. Afirmación sobre la que el tiempo le acabaría dando la razón
  • La sociedad opulenta (1958): obra en la que analizó el sistema capitalista, las injusticias sociales que produce y las crecientes diferencias que sus mecanimos introducen sobre las distintas clases sociales. Adicionalmente realiza una firme defensa del Estado de Bienestar, confirmando su particular visión keynesiana con la necesidad de un Estado como coordinador de la economía, que proteja a los agentes económicos de los excesos y vele por un desarrollo económico armónico, es decir, sin excesos que produzcan grandes diferencias sociales.
  • El nuevo estado industrial (1967), en la que Galbraith analizó el comportamiento de las grandes organizaciones industriales, demostrando que a diferencia de lo que dicta la ‘lógica económica’, a medida que estas adquieren mayor poder de mercado, también son más capaces de actuar sobre la demanda, la producción e incluso sobre los gustos y preferencias de los consumidores y usuarios. Además, estudió los grandes movimientos corporativos y formas de asociación (oligopolios, monopsonios, etcétera), con el objetivo que tienen estas sobre el control del mercado.

Una de sus contribuciones más importantes que realizó a la economía fue el concepto de tecnoestructura, un término de aplicación a las organizaciones empresariales con un tamaño relevante. Argumentando que a medida que una empresa adquiere un mayor tamaño, a la par que su gestión se vuelve más compleja, cada vez es menos probable que un solo agente económico acapare todo el capital de la sociedad, y por tanto el capital se diluye en participaciones alícuotas denominadas acciones. A la par, con este crecimiento adquieren mayor importancia los gestores ‘técnicos’ dentro de las subdivisiones que se van creando en la misma, a todo este ‘nuevo entramado organizacional’ se le denomina tecnoestructura. Este concepto sigue siendo muy actual, con una gran aplicación en la economía de la empresa y en las funciones de dirección de las organizaciones.

Galbraith fue un economista muy heterodoxo en la doctrina económica, muy en línea con Keynes y Thorstein Bunde Veblen. Destacó por su visión eminentemente práctica de la economía y de anticiparse con sus reflexiones a los movimientos del mercado, falleció hace poco, en 2006 en su retiro en Cambridge.

Imagen | Wikipedia

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