Desde que estalló la crisis algunas entidades financieras, especialmente Cajas de ahorros han “desaparecido” de alguna manera, dejando a sus clientes en un estado de inquietud bastante comprensible. Hace dos años y medio, se pusieron de moda unos productos financieros, las participaciones preferentes, que algunas entidades ofrecían a sus clientes como una buena oportunidad para sus ahorros, como ya se advirtió desde éstas páginas en su momento, estos productos no eran del todo aptos para inversores particulares.
Ahora algunas de esas entidades, como destapa este artículo y sufren muchos particulares, tienen a sus clientes atrapados con estos productos, y éstos no pueden recuperar sus ahorros, un drama personal comparable al que vivieron los que en su día habían confiado en la trama de Afinsa, veremos como se resuelve esta vez. El caso es que esto me hace preguntarme: ¿De quién es la culpa si me engañan? Decía Anaxágoras: “Si me engañas una vez tuya es la culpa, si me engañas dos, es mía”.











