La jerarquía de las retribuciones: hacer, saber, ser.

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La retribución de los trabajos va en proporción inversa (por regla general) al esfuerzo físico que conllevan. Se pueden establecer tres escalones retributivos que son razonables, cobrar por hacer, cobrar por saber y cobrar por ser, hasta que se dan casos como el que ilustra el vídeo que encabeza el post, que son los que ponen en duda que las cosas deban ser así.

Cobrar por hacer

El escalón retributivo más bajo corresponde indefectiblemente a los que hacen las cosas, las hormigas obreras, encargadas de ejecutar las tareas que se les encomiendan y punto. No necesitan saber, pero en cuanto empiezan a saber están preparados para subir en la escala retributiva.
La capacidad para hacer es limitada, hacer cosas lleva un tiempo, cuesta un esfuerzo y ambas cosas tienen límites, el conocimiento amplia esos límites, permite optimizar el trabajo.
Poniendo por ejemplo la construcción, el peón sería el escalón más bajo.

Cobrar por saber

El siguiente gran escalón es el de los que cobran por lo que saben, generalmente también hacen, pero el trabajo que hacen consiste más en supervisar el que hacen otros, se pueden saber muchas cosas y la capacidad para saber cosas es prácticamente ilimitada, no es conocido ningún caso de alguien que haya agotado su capacidad para saber cosas, pero a lo largo del día todo el mundo se agota de hacer cosas.
Siguiendo con el ejemplo de la construcción, los que cobran por lo que saben van desde el encargado de obra, hasta el aparejador o el arquitecto.

Cobrar por ser

Es el escalón más alto, y a él se accede por medio de lo que has hecho, o lo que sabes hacer o como hacer, en el ejemplo de la obra, un arquitecto puede cobrar por ser el arquitecto y su trabajo (redactar los proyectos, seguir las obras) puede que los realice físicamente alguien de su equipo. este arquitecto cobraría meramente por “ser” arquitecto.
La capacidad para ser, como la de saber, es infinita, más aún si cabe, porque ser algo no lleva tiempo. Ser ama de casa, ser persona, ser presidente, ser deportista, son cosas que además son compatibles (el hecho de serlas no el tiempo para dedicarse a ser) por eso están en el escalón retributivo más alto, sobre todo algunos, como nuestros políticos que son muchas cosas a la vez, porque no necesitan ni saber ni hacer (para eso están secretarios, consejeros….) y pueden ser entre otras cosas una que los demás no solemos poder compatibilizar con otros salarios… “ex-algo”

Cuando falla el sistema

Cuando los que llegan a cobrar por ser, han llegado ahí saltándose algún paso, ni han hecho nunca, ni saben cómo ni que hay que hacer, el ejemplo del arquitecto aquí no sirve, pocos arquitectos llegan a serlo sin al menos saber algo, aunque no hayan hecho nunca nada. Pero hay mucha gente que cobra por ser (como la señora del vídeo que ilustra el post) que reconoce sin pudor que ni hace ni sabe, y eso pasa con empresarios que llegan a serlo por herencia, sin haber dedicado un minuto a conocer de que va el negocio, delegan en quien sabe, pero no tienen criterio y son fáciles de engañar, porque no saben.

En El Blog Salmón | ¿Para cuándo los recortes en los salarios de los políticos?, El Consejo de Ministros quiere limitar los salarios de las empresas públicas
Imagen | Youtube

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