Un Impuesto de Sociedades descentralizado

Consultor Anónimo 10 de junio de 2005 8 comentarios

Cataluña es la abanderada de la reforma fiscalEl pasado miércoles leía en Expansión (versión papel, también disponible en la versión digital para suscriptores) un artículo de opinión que me resultó francamente interesante. Lo firma Ramón Tremosa i Balcells, profesor de Teoría Económica de la Universitat de Barcelona, y se titula “Asimetría necesaria… y eficiente”.
El artículo se enmarca en la polémica sobre la financiación autonómica que, en España, siempre tiene un matiz político e ideológico muy importante y que, por lo tanto, tiñe de visceral la argumentación que, por otro lado, puede resultar atractiva como demuestra este mismo artículo.

La premisa inicial es una obviedad, que muchas veces pasa por alto: no es lo mismo Cataluña que otras regiones de España. Pero no por el hecho de ser Cataluña; se podría hacer esta afirmación diciendo que no es lo mismo Andalucía que otras regiones de España. Cada región tiene unas circunstancias orográficas distintas, una distribución poblacional distinta, un tejido productivo distinto… y por lo tanto, unas necesidades en materia de política económica distintas.

La pregunta que plantea el autor es: siendo los territorios distintos… ¿es adecuado que todos se rijan por una normativa común?. Se refiere en este caso al Impuesto de Sociedades, que es el impuesto que en España grava los beneficios empresariales y que es uno de los principales elementos de la política económica, ya que a través suyo se establecen incentivos para determinadas actividades y sectores.

Pues bien, el artículo afirma que un Impuesto de Sociedades descentralizado permitiría a cada administración autonómica adaptarlo a las necesidades económicas de su territorio, estableciendo las medidas que más favoreciesen a las características de su tejido productivo. Habla de Cataluña, pero el argumento es igualmente aplicable a otras regiones.

Si miramos este asunto sin darle ningún matiz pro o anti nacionalista… la verdad es que tiene sentido, porque permitiría a todas las regiones españolas adaptar su normativa en un modelo de libre competencia fiscal entre ellas. Que se puede plantear dentro de un modelo de contribución a la solidaridad entre regiones, pero que daría herramientas a cada Administración para dinamizar su propia economía, en vez de verse constreñidas a una legislación común.

Lamentablemente, ese matiz del nacionalismo (a favor o en contra) no es fácil de obviar, y es el que impide en muchas ocasiones una discusión abierta sobre estas materias.

Comentarios

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    Creo que tienes razón en que el planteamiento es positivo. Parece lógico que la intervención estatal se adapte a las circunstancias de la zona. En parte esto ya se ha hecho con cosas como el PER (o como se llame ahora).

    Sin embargo el problema es que eso mismo se puede trasladar hasta el infinito. En el caso concreto de Cataluña, no creo que las necesidades del Valle de Arán o de ciertas zonas de Lérida coincidan con las de Barcelona capital.

    Lo mismo pasa en Madrid. Las necesidades de una zona de la comunidad como la sierra norte (Guadalix, etc...) no parecen casar mucho con las de Madrid capital o Getafe.

    ¿No tendrían derecho, también estas comarcas o partes de CCAA a reclamar una política fiscal diferente? La idea es buena, pero complicada de llevar a la práctica, incluso sin nacionalismos por en medio.

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    Bajo mi punto de vista es que el artículo tiene el clásico fallo de cualquier opinión sobre cuestiones de economía cuando son analizadas bajo un primas indudablemente ideológico. Ese problema es que plantea las cosas exclusivamente desde el punto de vista óptimo para corroborar las conclusiones que se han obtenido a priori bajo el prima ideológico.

    Aqui se habla de "eficiencia", pero no veo que entre a definir que es la "eficiencia" y a quien beneficia de hecho ese concepto de "eficiencia".

    Por lo demás la autonomía impositiva ya se da de hecho en España, con consecuencias bastante negativas en lo que se refiere a la solidaridad entre las regiones. Vease por ejemplo el caso del Pais Vasco y La Rioja.

    En el fondo de la propuesta subyace el viejo concepto liberal según el cual la suma de los egoismos indivudales (en este caso de las comunidades autónomas) resulta en el bien común. Un concepto que a mi me parece casi ontologicamente imposible.

    Y lo que ocurre al final es que todas las comunidades querrán ofrecer las mejores condiciones impostivas (como ahora por ejemplo intentan ofrecer las mejores condiciones en salud publica o pensiones) sin tener en cuenta en absoluto su capacidad de gasto, ya que saben que al final un gobierno central favorable vendrá en su ayuda financiando un monstruoso deficit de la seguridad social con cuenta al bolsillo de todos los demás, efectivamente creando situaciones de confrontación por cuestiones económicas.

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    En cuanto a "dónde parar", creo que siempre habrá un límite. Personalmente, creo que pararse en un Estado de casi 45 millones de habitantes es demasiado pronto.

    El tema que comenta embajador sobre País Vasco y Rioja: no es cierto, y no lo es porque el País Vasco sí tiene cierta libertad sobre el Impuesto de Sociedades, pero La Rioja no. Es decir, no están compitiendo en igualdad. Pero el problema no es que el País Vasco tenga esa libertad, es que La Rioja no la tenga porque se ve limitada por una regulación estatal.

    Finalmente, lo lógico es pensar que si uno asume capacidad para gestionar los ingresos, también la asuma para limitar el gasto: eso de que el Estado tenga que venir a pagar los platos rotos no tiene pies ni cabeza.

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    Por esa regla de tres, tampoco los Estados miembros de la UE respetaran los propios límites de gasto o deficit que se han autoimpuesto... ooooooopsssss.... :)

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    ¿No sabeis medir cual de las dos cosas es mejor? ¿Entonces para que leches sirven los economistas?

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    Creo que la economía dista mucho de ser una ciencia exacta: tiene muchos matices, entre ellos matices ideológicos, que dificulta encontrar soluciones exactas e inequívocas.

    Además, la economía es una ciencia "social", y en ese sentido resulta difícil realizar experimentos concluyentes sobre la materia: cualquier intento en este sentido tiene que enfrentarse a una realidad compleja, y ni siquiera las teorías económicas matemáticamente perfectas pueden comprobarse en la vida real.

    En definitiva, Yabu, respondiendo a tu pregunta: los economistas (en genérico) mareamos la perdiz. :)

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    Es lo que me temia :) Que alivio, pensaba que solo lo haciamos los informaticos.

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