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Una semana más tenemos un nuevo concepto de economía para explicar. En esta ocasión intentaremos desgranar de forma detallada la teoría de la agencia.

La teoría de la agencia es un método de desarrollo empresarial mediante un sistema de subcontratación de diversas tareas de nuestra empresa para conseguir una correcta adecuación de dicho trabajo. Este acuerdo, a pesar de ser aceptado por una segunda empresa, tendrá la validez legal y real como si lo hubiéramos hecho nosotros en primera persona.

Esta teoría de la organización empresarial ha sido estudiada en los entornos financieros para conseguir una aplicación directa en la estructura y puntos intermedios del proceso productivo: si subcontratamos puede que consigamos un mejor resultado. Realizar, por ejemplo, una actividad de distribución, según comenta la teoría de la agencia, podría ser otorgado a una distribuidora que trabajara en nuestro nombre para gestionar el reparto y localización de nuestros productos.

Un modelo empresarial basado en la teoría de la agencia puede ser muy beneficioso mediante el uso de la subcontratación. Un ejemplo de ésto puede ser el uso de una gestoría externa a nuestra empresa que nos ayude a presentar nuestros informes contables y fiscales. Para nosotros el beneficio consiste en ahorrarnos una cantidad monetaria gracias a contar con este agente que nos realiza estas funciones, en vez de gastar una mayor cuantía de dinero en uno o varios empleados especialistas en contabilidad o en el apartado fiscal.

La aplicación real de la teoría de la agencia aplicada a un entorno empresarial podría describirse de la siguiente manera: una situación en la que una persona física o jurídica (llamada principal) realiza un encargo de tipo laboral a otra persona (o agente), a través del cual se determinan los aspectos cualitativos y cuantitativos del cometido que tendrá que realizar el agente en nombre del principal.

Este tipo de relaciones basadas en la teoría de la agencia, contractuales y siempre fundamentadas legalmente en acuerdos mercantiles o laborales, tienen un aspecto de recalificación constante dependiendo de las necesidades puntuales del principal, irá ordenando al agente que vaya cambiando puntos de su gestión o adecuación productiva para ofrecer un servicio más ajustado a sus necesidades. No es extraño por tanto una continua modificación de los aspectos más importantes del acuerdo entre ambas partes.

La teoría de la agencia es un pensamiento empresarial que surge en el año 1973 de la mano de Ross:

“Cada uno de los sujetos de una relación de agencia tiene sus propios intereses y ambos intentan maximizar la utilidad”

Ross fue uno de los primeros analistas de la teoría de la agencia dejando sobre la mesa también alguna problemática clara sobre la relación contractual de ambas partes. En su opinión, el gerente de la operativa empresarial (nosotros lo hemos llamado agente) tiene que tener una recompensa mejor que el pareto-eficiente que consiga esas funciones que realiza para el principal.

Esto, que puede sonar muy complejo, no lo es. El principal sólo confía en la teoría de la agencia y en el empleo de modelo empresarial con agentes si el resultado obtenido tras dicho acuerdo es, desde el punto de vista económico y de eficiencia, mejor que si lo hiciera por cuenta propia.

Enmarcado en el desarrollo de la teoría de agencia, años más tarde se empezaron a valorar los costes que van asociados a cada una de las partes que puede llegar a conformar una relación. Estos costes son:

  • Costes del control productivo: los costes que el principal destina a la regulación de la conducta del agente.
  • Pérdida residual: cuando el agente toma decisiones en vez de que lo haga el principal, puede producirse una situación devaluadora del poder de decisión. El principal habría gestionado ciertas decisiones de forma distinta a como lo hace el agente.
  • Costes de fianza: costes extras que tiene que soportar el agente para ser fiel a la actuación comprometida de forma previa con el principal. Un acuerdo cerrado incumplido puede, en muchas ocasiones, generar repercusiones monetarias (multas) y legales importantes (incumplimientos de contrato).

La teoría de la agencia se puede aplicar de forma múltiple a varios puntos de la actividad empresarial. Un ejemplo de ello puede ser la relación que existe entre los accionistas o dueños de una empresa y el equipo directivo que la compone. Los accionistas o dueños, no dejan de ser un principal que dispone y confía la marcha de una actividad, la dirección y gestión de la empresa a unos agentes, que llevan a cabo los directivos.

En definitiva, cuando hablamos de la teoría de la agencia, hablamos de un modelo en el que se enfocan algunos acuerdos empresariales o laborales para conseguir un objetivo común que beneficie a ambas partes.

Los individuos de esta colación tendrán que ser partícipes de una actividad empresarial y encarar los conflictos comunes que les platee el mercado, pero la consecución de un acuerdo óptimo desde el punto de vista productivo-económico para ambas partes es fundamental para que la teoría de la agencia ayude a fundamentar el desarrollo empresarial.

Imagen | jiry

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