España saldrá de la prisión del euro y de la crisis, pero en cámara lenta

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Si la velocidad de los acontecimientos está provocando enormes sorpresas no hay que pensar que se trata de acciones resolutivas sino simplemente de acciones reactivas. La cúpula, como ya lo he reiterado, se mueve a velocidad de tortuga mientras los hechos lo hacen a la velocidad del lince o la hiena. Nadie habría imaginado, hace tres o cuatro meses, que el gobierno de Rajoy terminaría siendo más socialista que el de Zapatero. Porque bastó una sola estocada para que el gobierno echara por tierra sus promesas de no intervención para que no solo rescatara a Bankia sino que además la nacionalizara en todo derecho. Algo tal vez se ha aprendido de la criticada experiencia de Argentina, que pese a luchar contra toda la corriente convencional hoy tiene elementos de sobra para enrostrar a Europa su fracaso en la integración y en la convivencia con la moneda única.

Todo este fracaso ha sido producto de un plan que no funcionó al no tomar en cuenta la alevosía intrínseca del mercado, esa que brota a flor de piel y que hoy despedaza a Europa. Los creadores de la moneda única siempre pensaron en el euro como un negocio redondo, que por ser fiel a la teoría de la oferta jamás enfrentaría dificultades. Porque tras 30 años de aplicación de la teoría de la oferta, o consenso de Washington o contrarrevolución monetarista, había dado cuenta de las ventajas de un sistema que dejó en segundo plano el problema real de la Gran Depresión: la importancia de la demanda en la economía. Fue por privilegiar a los exégetas de la oferta, que se amparan en los mercados financieros para que la hegemonía económica rinda culto al fetiche de los precios, que se olvidaron los elementos claves como el crecimiento y el empleo para llegar a un mundo sustentable y equilibrado.

La velocidad a que han ocurrido los hechos escapa a toda percepción imaginativa y el guiión de los acontecimientos depara aún más sorpresas. A estas alturas se hace evidente que tarde o temprano Grecia saldrá del euro y que luego seguirán en cascada otros países. Para España, la ilusión de la moneda única se ha convertido en una auténtica pesadilla por la incapacidad de abordar los desequilibrios a tiempo, y si está a la saga de Grecia es porque hizo mucho mérito para ello. Un proceso que contó con el gentil auspicio de la banca alemana, el armamento clave en el proceso de apalancamiento bancario que ayer marcó un nuevo hito con la nacionalización de uno de los grandes prestamistas españoles.

Una banca irresponsable

Hay que precisar que esta acción, con todo su colorido y rimbombancia mediática, llega tarde. De haberlo hecho el año 2008 otra historia se contaría ahora y no la infinita cadena de dolor que tiene al país al borde del despeñadero con su sistema financiero fantasma y fraudulento. Hay un dicho bastante antiguo que dice: si le debes un euro al banco el problema es tuyo; pero si le debes un millón de euros el problema es del banco. Esta analogía no es más que para recordar los miles de millones de euros que la banca prestó en forma irresponsable y que hincharon la gran burbuja que estalló cuando se hizo gigantesca y enormemente insostenible.

Toda la banca mundial debió ser nacionalizada el año 2008 porque se habría evitado que los fraudes y las ganancias ilegíitimas se perpetuaran como lo han hecho. Ese era al momento en que la licuación del mal habría generado menos daño masivo. El momento en que hasta Nicolás Sarkozy llamaba a refundar sobre bases éticas el capitalismo (septiembre de 2008). ¿Qué pasó después que hasta el propio Sarkozy olvidó que “hay un mal capitalismo y un buen capitalismo”? La culpa no es de Carla Bruni sino de Angela Merkel, quien nunca se enteró que los bancos alemanes prestaron más de la cuenta a los países de la periferia en una década de auténtico derroche que nadie pensó que podría tener fin. Cuando eso ocurría, Angela Merkel nunca dijo “ningún país puede vivir más allá de sus posibilidades”, porque habría sido inadmisible, y alentó a los bancos alemanes a prestar y ganar.

Esos años de consumo barato terminaron y ahora los bancos alemanes exigen el pago de la cuenta, chantajeando a los bancos para que estos chantajéen a los gobiernos y estos últimos expriman a los contribuyentes. Pero no se puede esperar mucho cuando hay un 25% de desempleo y las políticas de recortes apuestan a incrementarlo haciendo que el trabajo sea un bien particularmente escaso. Se olvida el primer axioma de las finanzas públicas de que para recaudar más hay que generar más empleo y no al revés.

Ahora España las verá aún más dificil y el socorro a la banca en el último minuto viene a ser como la reanimación eléctrica tras un paro cardíaco. España arriesga perder el acceso al mercado financiero externo lo que puede arrastrarla y hundir aún más los precios durante uno o dos años. Al cabo de este largo proceso deflacionario quizá se permita hacer una reestructuración de la deuda para que España se libere de la prisión en que se ha convertido la moneda única. Una prisión tan temible como Alcatraz y cuyo alcaide se llama Angela Merkel.

En El Blog Salmón | 7.000 millones de euros para Bankia, Rato fuera y todo el sistema financiero en peligro, España entra en la espiral de la muerte

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