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Banks

Tal como habíamos anunciado en octubre, el Fondo Monetario Internacional ha realizado un cambio sustancial en sus políticas al aceptar el uso de los controles de capital para calmar la volatilidad de los flujos transfronterizos que tienden a potenciar el ciclo económico al dar más impulso a las economías en los momentos de auge y castigar y hundir en forma mas acentuada a las economías en los momentos de crisis.

Esta ha sido una medida inevitable de “los expertos” del FMI que por cierto llega con mucho retraso y a estas alturas resulta incapaz de revertir la fuerte onda recesiva que sufre la zona euro. Si esta medida hubiese estado en curso cuando estalló la crisis, sus consecuencias habrían sido menores y controladas. Pero en cinco años de crisis la volatilidad de los flujos de capital y la laxitud de las medidas de control financiero han carcomido a las economías europeas.

Por eso que la medida del FMI llega tarde y no podrá hacer nada por revertir la onda recesiva que hoy sacude a Europa, aunque puede evitar que la situación se agrave aún más. Esta política, anunciada ayer, marca un fuerte contraste con las políticas de liberalización financiera que caracterizaron al FMI desde fines de los 80 y que potenciaron los movimientos de capitales desde los años 90. Y esto es porque se ha confirmado que el libre flujo de capitales no es una ayuda real a la economía de los países, más aún cuando estos flujos desaparecen al menor asomo de problemas.

La laxitud del FMI para negarse a ejercer un control real sobre los flujos financieros es una de las aristas importantes de esta crisis. El FMI puede ser acusado de negligente por favorecer los flujos de capitales y tomar en cuenta solo la lectura bondadosa de las inyecciones de capital sin considerar el daño permanente que hacen cuando estos capitales se retiran de los países

El FMI señaló que “si bien la libre circulación de capitales es en general beneficiosa, puede desestabilizar economías cuyos sistemas financieros están insuficientemente desarrollados”. Para el Fondo, “la liberalización debe estar bien planificada, programada, y debe asegurar que sus beneficios superan a los costos”. Por eso no existe ninguna presunción de que la plena liberalización sea un objetivo apropiado para todos los países y en todo momento.

Gobiernos como el de China, Brasil, Corea del Sur y Taiwán han aplicado impuestos, regulaciones bancarias y otras medidas de control financiero en los últimos años que no han sido vistas con agrado por el FMi, dado que esta institución ha argumentado siempre que el control a los flujos de capital no es una respuesta macroeconómica eficiente. Lo cierto es que el FMI aún parece ignorar la guerra de divisas que está en pleno desarrollo y que es provocada por las bajas tasas de interés que hoy mantienen los países industrializados. Los flujos financioeros buscan las tasas más altas de los países emergentes como China o Brasil, alimentando con ello la creación de burbujas.

Como la medida del FMI promete ser meramente transitoria en lugar de formulación de una herramienta política de más largo alcance, significará apenas una pausa en el movimiento de los flujos de capital. Y esto es por el FMI considera que el libre flujo de capitales no ha tenido ninguna responsabilidad en la actual crisis aunque los hechos indiquen todo lo contrario. Por eso es que estamos en las puertas de la próxima gran debacle financiera.

En El Blog Salmón | FMI reabre el debate sobre el control de los flujos de capital

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