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Las turbulencias financieras de la desaceleración económica
Economía

Las turbulencias financieras de la desaceleración económica

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Las turbulencias en los mercados globales iniciadas con ínusitado ímpetu en enero han continuado con más fuerza en febrero anticipando lo que gran parte de los medios prefieren ignorar. Si por un lado siempre las crisis financieras estuvieron asociadas a escaladas alcistas en el precio del petróleo, esta vez con el precio del petróleo en los niveles más bajos en 15 años resulta una paradoja imaginar una nueva crisis financiera. Sin embargo, aunque resulte contrario a la intuición, los bajos precios del petróleo están empujando a la economía mundial en picada por el castigo que estos bajos precios están infligiendo a los países emergentes. En las crisis anteriores los países emergentes tenían una fuerza reducida en el PiB mundial (del 20 por ciento en 1990, según datos del FMI), mientras hoy supera el 40 por ciento del PiB mundial por lo que el impacto de su caída afecta a toda la economía. Por otra parte no es necesaria una nueva crisis financiera dado que en rigor, aún estamos bajo el golpe de la crisis 2008/2009. Nada de lo que han hecho las autoridades y banqueros centrales ha sido para encarar los verdaderos tumores de la crisis dado que solo han pateado para adelante los problemas postergando el momento de la verdad.


La guerra de divisas ha escalado un nuevo peldaño por la competencia entre los bancos centrales de imponer tasas de interés negativas. La realidad económica dista mucho de los supuestos teóricos y es muy probable que la Reserva Federal tenga que revertir muy pronto su tan anunciado giro en la política monetaria al elevar después de casi una década la tasa de interés del 0 al 0,25 por ciento y anunciar para este año cuatro nuevas alzas consecutivas. La desaceleración que comienza a sufrir Estados Unidos con el impacto petrolero y la caída del comercio mundial nos anticipa que el próximo movimiento de la Reserva Federal bien puede ser a la baja e incluso cruzar la zona negativa, como hizo el Banco de Japón la semana pasada.

Las tendencias de desaceleración económica global se siguen profundizando y a los focos declarados en Asia y Europa se agrega ahora la primera economía del planeta. Aunque el PIB de Estados unidos creció un 0,7% en términos anuales en el cuarto trimestre de 2015, se esperaba un aumento de al menos el 1 por ciento tras haber subido un 2% en el trimestre anterior. Con este resultado la economía de Estados Unidos creció un 2,4% en 2015 igualando el crecimiento de 2014, pese a que durante 2015 el crecimiento en el gasto del consumidor fue el mayor en una década. Esta tendencia del gasto en consumo (que representa el 70 por ciento del PIB de Estados unidos), también acusó un declive al pasar de 3 por ciento en el tercer trimestre al 2,2 por ciento en el cuarto.

Los temores a una desaceleración persistente en la economía de Estados Unidos cobran fuerza a raíz de la caída de su sector industrial. La caída de los precios del petróleo y las materias primas han llevado a una disminución en los gastos de capital de muchas empresas y la inversión empresarial en el último trimestre descendió al -2,5 por ciento y es la mayor caída registrada desde el tercer trimestre de 2012. Hasta el momento se ha pensado que la inmersión es temporal pero en verdad refleja el debilitamiento de la economía mundial. Los lastres en la producción del petróleo, la caída de la demanda externa y el aumento del dólar comienzan a despertar un sentimiento negativo.

Desaceleración persistente y falta de liquidez

Este debil crecimiento ha dejado en entredicho la confianza de Janet Yellen cuando en diciembre pasado elevó las tasas de interés apuntando a un cambio de tendencia en la política monetaria tras casi una década de recortes. Ahora resulta casi imposible que la Reserva Federal vuelva a elevar la tasa de interés en marzo, como había señalado, y lo más probable es que se sume a las tasas negativas. Las ventas masivas en los mercados bursátiles reflejan el temor de que la desaceleración se haga persistente y por otro lado dan cuenta de la falta de liquidez que impera en la economía por los altos costos asociados al endeudamiento público y privado.

Las políticas de flexibilización cuantitativa instauradas por los oprincipales bancos centrales bombearon billones de dólares al sistema financiero que generaron una explosión de endeudamiento en los mercados emergentes que más que cuadruplicaron su deuda de 4 billones de dólares (US$4000000000000) a más de 18 billones de dólares en 2014. Esto generó el superciclo de las materias primas que con la desaceleración ha presionado a la deflación con el super desplome de las materias primas. La fuga de capitales de los países emergentes llegó al billón de dólares en 2014 y fue la mayor desde 1988, es decir la mayor de loa últimos 30 años.

La desaceleración economica que golpea a los mercados y las expectativas de crecimiento futuro vuelve a poner sobre la mesa la cesación de pagos tanto de las numerosas empresas que están al borde de la quiebra (incrementando los despidos), como de los países productores (desde Venezuela a Arabia Saudita) que enfrentan serios problemas de balance. Los bajos precios del petróleo no han dado un impulso al crecimiento y hasta el FMI reconoció que este 2016 tendrá perspectivas sombrías. La "transferencia de riqueza" que implican los bajos costos energéticos no se traducen en impulso económico demostrando las consecuencias de salarios que han sido diezmados y precarizados. Al mismo tiempo, el impacto negativo de la caída de la inversión resta fuerza a la demanda agregada global.

La economía mundial se encuentra en una situación de fragilidad latente y esta vez ni los bancos centrales ni los gobiernos cuentan con instrumentos para revertirla. A los bancos centrales no les quedará más que ampliar las tasas negativas, para así impulsar el gasto, y a la autoridades cercar los flujos de dinero y acorralar a los paraísos fiscales. La recuperación de la crisis 2008/2009 se basó en la expansión de la deuda y la creación de burbujas especulativas. Esos caminos no están disponibles en el actual horizonte de estancamiento global.

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