
Si algo ha conseguido la Unión Europea con Chipre en este fin de semana ha sido aplicar una dosis de realidad aumentada sobre la falacia de los fondos de garantía de depósitos. En plan spoiler, los fondos de garantía de depósitos son un argumento jurídico teórico que en realidad, nada pueden cubrir y para nada sirven más allá de una hipotética red mental invisible de seguridad que nada garantiza.
No hay Estado capaz de absorber y reponer los fondos garantizados vía los FGD de cada país en el caso de un crash financiero global. No, no hay nada detrás, por más que exista una ley que así lo diga. ¿Por qué ocurre esto? Porque un país que tiene que reponer los depósitos inferiores a 100.000 euros, necesita en simultáneo emitir deuda pública para realizar esta reposición en una situación que está en quiebra técnica.
Para el caso de Chipre, nos encontramos con que un crash financiero global provoca un agujero en depósitos en torno a los 60.000 millones de euros, un tamaño de sector financiero entre 5 y 6 veces su PIB, por lo que ese Estado, no puede asumir ni 5.000, ni 10.000 millones y mucho menos, el total de los depósitos con emisión de deuda pública. Ahora, clamar a la legalidad de los FGD es una broma de mal gusto, porque lógicamente, Chipre no tiene una impresora propia de euros y emitir deuda hasta 6 veces su PIB, es un canje de pegatinas.
Error, una retirada masiva de euros de los bancos europeos, generan un colapso del propio euro y entonces todos tendremos ingentes cantidades de billetitos que serán el nuevo papel higiénico, pero con un diseño espectacular y con mayores costes de impresión.
También tenemos aquellos que piensan que la libra o el dólar y las cuentas fuera del alcance de la zona euro son la otra solución. Segundo error, dado que la caída del euro afectará de manera irremediable al resto de monedas, dado que los sistemas financieros y sistemas de divisas no son islas y están perfectamente interconectados a base de canjes de deudas de unas zonas a otras.
Por este motivo, es imposible escapar dentro del círculo financiero, partiendo de la base de que una conversión a divisas o depósitos en otro páis o divisa, va a salvaguardar nuestros activos financieros. ¿Cómo se garantiza el humo? ¿cómo se escapa a un sistema que antes o después colapsará por falta de producción real para afrontar los costes financieros implícitos que se han establecido? Con estas perspectivas, hoy por hoy, no se puede escapar a la destrucción monetaria, que es lo que se pone en marcha cada vez que se hace una quita o se desata el pánico financiero.
No se puede salvar lo que sólo se apoya sobre la confianza y es imposible salir airoso de un sistema que está a punto de volar por los aires. Si Chipre decide hacer un default por no aplicar la tasa, impuesto, pseudocorralito o robo a sus depositantes, comenzará la reacción en cadena de impagos y cierres de entidades bancarias y si aplica la tasa, podremos asegurar que el sistema financiero va a resetearse a costa de los impositores y ahorradores a corto plazo.
La única opción posible es cambiar esos activos financieros por otro tipo de activos no financieros que en el futuro puedan tener conversión con otros bienes o servicios, o que sencillamente, permitan evitar la pérdida monstruosa de valor que se avecina al romper el único respaldo que tiene el dinero, que es la confianza en sus emisores y que se ha visto dinamitada este fin de semana.
En El Blog Salmón | Corralito en Chipre, El colapso financiero y la década perdida, Los cómo y los por qué del colapso financiero
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