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Se ha hablado mucho sobre el importante papel que desempeñará el Sareb a la hora de pinchar definitivamente la burbuja inmobiliaria española. Yo mismo dudé hace un par de meses de que este fuese el objetivo real de esta entidad y tras la puesta en marcha de la misma todo parece quedar mucho más claro.

Hace unos días supimos que Sareb anunciaba el inicio de la comercialización de sus viviendas para compradores particulares. El instrumento utilizado para tal fin no fue otro que Bankia Hábitat, que sacó a la venta 13.000 activos inmobiliarios procedentes de la sociedad de gestión de activos. Sin embargo, ya se ha detectado en el mercado que el precio de salida al mismo de estos inmuebles está alrededor de un 30 % por encima del precio que tenían estos mismos inmuebles antes de ser traspasarlos a el Sareb, con lo cual ya nos quedamos con la mosca detrás de la oreja.

Parece ser que los gestores de Sareb realmente van en serio cuando dicen soñar con una rentabilidad del 15 % anual y la operación puesta en marcha para conseguirlo no puede ser más esperpéntica. Creo que nuestros compañeros de Gurus Blog lo explican de la mejor de las maneras posibles: los bancos traspasan miles de millones de sus activos tóxicos a Sareb, con lo que se quedan técnicamente saneados. Más tarde, Sareb devuelve esos mismos activos a los bancos y les pide que los venda a un precio superior al que lo estaban vendiendo cuando estaban en sus balances a cambio de una comisión que puede ascender al 6 %. ¿Es lógico? En absoluto.

La conclusión es inequívoca: el Gobierno se niega a pinchar la burbuja inmobiliaria. Es más, yo diría que en momentos de debilidad sueñan con volver a inflarla de nuevo y así dar rienda suelta a una nueva etapa de crecimiento basada en un viejo conocido de nuestra economía: el ladrillo. Sin embargo, la coyuntura actual deja bastante claro que este sueño es imposible y que si Sareb no baja sus pretensiones va a terminar comiéndose toda la basura inmobiliaria de los últimos años.

A mi juicio, el Gobierno se precipitó comprando los inmuebles procedentes de la banca a precios excesivamente altos. Los descuentos deberían haber sido mayores, las pérdidas provisionadas por las entidades financieras superiores y los precios de salida al mercado de los inmuebles mucho menores. Sin embargo, lo que la realidad hace latente es que el funcionamiento de Sareb carecía de sentido desde el mismo día en que se planteó su creación. En España hemos construido casas por encima de nuestras posibilidades y sólo había dos opciones: o se las comían los bancos o lo hacía el Estado. Creo que a estas alturas ya no cabe duda sobre quién sufrirá la indigestión.

En El Blog Salmón | El Sareb es la mayor inmobiliaria de Europa sólo en los libros, Increíble pero cierto: el Gobierno no quiere pinchar la burbuja inmobiliaria
Imagen | Revellín

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