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El caos de los cajeros de Caja Canarias y la condición humana, algunas reflexiones

El caos de los cajeros de Caja Canarias y la condición humana, algunas reflexiones
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Este fin de semana Caja Canarias ha tenido un problema importante en sus cajeros dado que no actualizaban los saldos de las cuentas corrientes después de realizar las diferentes disposiciones de efectivo. Como era de esperar, el rumor corrió por las islas como la pólvora (mayor área de influencia de la caja) y se formaron colas en cajeros hasta dejarlos prácticamente sin dinero. (Si, los cajeros tienen un límite que oscila entre 12.000 y 30.000 euros normalmente).

Este problema ha surgido por la integración de los sistemas de Caja Canarias con La Caixa y según la entidad, el lunes se realizará la actualización de saldos de todos los clientes. El caso es que, mucha gente ha creído en principio que este problema a ellos no les iba a afectar y han corrido raudos y veloces a sacar todo el dinero que les dejara la tarjeta, confiando en que el problema es grave y que en sus cuentas no se verá reflejada en el futuro la retirada de su dinero. ¿qué puede pasar aquí? Supongamos que La Caixa y Caja Canarias pueden realizar una actualización correcta de los saldos. Tengamos en cuenta que un cajero automático no deja de ser un ordenador combinado con una máquina expendedora de dinero y que dicho sistema informático local cuenta con las retiradas en efectivo realizadas por cada tarjeta y sus importes. Dado que las tarjetas están vinculadas a una cuenta, lo único que tienen que hacer es volvar las disposiciones de efectivo con la base de datos central y asunto arreglado. (Otra cosa es que el propio cajero se rompa y se pierda la información en local, si no ha logrado enviarse a los servidores principales de las entidades).

Sobre la autorización de descubiertos, que según algunos clientes tienen que dar por escrito, recordemos que una retirada de efectivo introduciendo un PIN en un cajero es una autorización personal, dado que el código de autorización es personal e intransferible. Es decir, si yo tengo 55 euros en saldo y retiro 50 euros, otros 50 y así sucesivamente hasta el límite de la tarjeta (300 ó 600 euros normalmente), ya estoy autorizando el descubierto, aunque el saldo teórico sea de 50 euros. Por otra parte, las propias cuentas corrientes recogen en sus condiciones de contratación la posibilidad de descubiertos, las comisiones que se cobran y los intereses por dichos saldos acreedores para la entidad.

Por último, una reflexión sobre ética y honradez. Entiendo que todos estamos cabreados por el rescate a los bancos, el tratamiento estricto en el cumplimiento de los contratos de préstamo y las consecuencias de los desahucios o el cobro excesivo de comisiones o tipos de interés. Pero un cabreo generalizado, no debe servir como acicate para convertirnos en "delincuentes en potencia", en poner en práctica la frase de "ladrón que roba a ladrón, cien años de perdón", dado que esto refleja perfectamente la picaresca española y el carácter fácilmente corruptible que tenemos de manera generalizada.

Si la entidad no consiguiera ajustar saldos, habría sido víctima de un robo, sí por sus propios errores, pero no deja de ser una sustracción de dinero y doy por hecho que muy pocos acudirían a su entidad a que le actualizaran los saldos. Es el equivalente a que un vecino se dejara la puerta de su casa abierta ¿entrarías a coger sus cosas? Podrías hacerlo y quizá, nadie se enteraría, pero no por eso, serías menos chorizo, en la línea de esos políticos y banqueros corruptos. La diferencia con ellos es que cada uno robaría dentro de sus posibilidades, no hay otra.

En El Blog Salmón | Los cajeros automáticos, de aniversario, Hay que matar a las tarjetas de crédito Imagen | Monton de Escombros

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