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Ya es oficial: Madrid se queda sin rating

Ya es oficial: Madrid se queda sin rating
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La ciudad de Madrid recibió ayer la última calificación crediticia por parte de las agencias de rating hasta nueva orden. La alcaldesa, Manuela Carmena, anunció en octubre del año pasado que el contrato con las dos firmas que hasta esa fecha habían calificado a la ciudad se rescindía porque no pensaba emitir deuda ni contraer nuevos créditos.

Una decisión que fue ampliamente criticada, pues Madrid tiene una elavadísima deuda y actualmente 1.100 millones de euros de esa cuantía están en circulación, principalmente en manos de fondos de inversión que tendrán que deshacerse de ellos, ya que no pueden operar con esos títulos de deuda. Asimismo, los créditos que ya tiene contratados pueden sufrir modificaciones, pues las entidades ya no contarán con la guía del rating para calificarlos.

Sin embargo, Carmena y su equipo han seguido adelante con su idea y el pasado 31 de diciembre finalizaron la vinculación del Ayuntamiento de la capital con las dos firmas que la calificaban, Standard & Poor’s (S&P) y Fitch. Es más, la alcaldesa aseguró vía comunicado el día ante que no iba a dar marcha atrás, por lo que Madrid ya es, oficialmente, una ciudad sin rating.

Aunque no del todo, pues ayer las dos agencias emitieron sus dos últimas calificaciones. Ambas han mantenido la calificación de la deuda del consistorio. Por su parte, S&P la ha dejado en BBB+ (deuda aceptable), pero con perspectiva negativa; mientras que Fitch también la ha mantenido en BBB+, aunque en su caso con perspectiva estable.

Cortar con las agencias: un ahorro de 100.000 euros

El principal argumento de la alcaldía de Ahora Madrid para acabar una relación que comenzó en 2002 y que se revisaba de forma anual fue el ahorro. El nuevo equipo de gobierno ha intentado recortar partidas de gasto que consideraba prescindibles, como ésta.

El coste anual por mantener en ‘nómina’ a S&P y Fitch era de 100.000 euros, una cantidad no muy elevada, lo que ha hecho que los contrarios a esta medida hayan aumentado más el tono de las críticas, sobre todo porque creen que los intereses de la deuda subirán como consecuencia del portazo a las agencias y el gasto será mayor.

En cualquier caso, Manuela Carmena se ha mantenido inflexible y ha hecho algo que a muchos gobiernos de muchos países les gustaría hacer: decir adiós a las insidiosas agencias de rating. No obstante, todavía hay que valorar si es peor el remedio que la enfermedad.

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