
En España tenemos un grave problema con el desempleo y la única vía para solucionarlo pasa por fomentar el emprendimiento. Cada día que pasa se hace más evidente que de esta terrible crisis sólo saldremos generando empleo autónomo y allanando el camino al crecimiento de las pequeñas y medianas empresas. Por desgracia, un planteamiento tan simple como este no entra dentro de los planes de nuestro gobierno, obsesionado con salvar bancos y recortar derechos a los ciudadanos.
En este post me centraré exclusivamente en los autónomos y trataré de explicar de una forma muy simple cuáles son los principales problemas que afectan a este colectivo y lo simples y sencillas que serían algunas medidas para solucionar los problemas a los que tienen que hacer frente.
Con todos estos hándicaps encima de la mesa (y las decenas que dejo en el aire, como el acceso al desempleo, la imposibilidad de separar la vida personal de la profesional o el exceso de trámites y limitaciones administrativas, por añadir algunos ejemplos) es obvio que aventurarse a convertirse en autónomo en nuestro país es un riesgo que no todas las personas están dispuestas a asumir. La solución a todos estos problemas es, sin embargo, bastante simple: ¿quieres emprender? Alfombra roja y cero trabas, sólo de esta forma generaremos empleo.
La progresividad es esencial en fiscalidad si no queremos dar lugar a sistemas injustos como el actual, que data de 1970 y se ha quedado completamente desfasado en los tiempos que corren. Si en el Régimen General de la Seguridad Social se cotiza según el salario, estableciendo escalas con mínimos y máximos, no tiene sentido que en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) esta progresividad brille por su ausencia.
Carece totalmente del más mínimo sentido de la lógica que un autónomo que facture grandes cantidades de dinero pueda estar perfectamente cotizando por la mínima, al igual que alguien que acaba de iniciarse en esta aventura y apenas tiene ingresos o que directamente incurre en pérdidas.
También deberían existir exenciones durante al menos el primer año de vida del negocio. Esta es la única forma de tocar la campana mágica que incite a los desempleados a emprender, tal y como ya implementan en Francia. Con un año “gratis” de cotizaciones no serían pocos los parados que se arriesgarían a probar suerte en el negocio autónomo.
Lo expuesto hasta ahora son soluciones ante las injustas cotizaciones del autónomo ¿pero qué me dicen del resto de problemas? Si salvamos a los bancos con dinero público lo menos que se les podría exigir a cambio es que sean solidarios con los emprendedores. En este sentido, iniciativas como la de Yo soy empleo de BBVA son bien recibidas y llegan incluso a sorprendernos gratamente.
Del mismo modo, acabar con la morosidad de las Administraciones con este colectivo se convierte en esencial para garantizar la viabilidad de sus negocios. Muchos autónomos dependen casi en exclusiva del trabajo que les proporcionan los Ayuntamientos y no podemos permitir de ninguna manera que las facturas permanezcan impagadas durante meses (o años).
No podemos perder la perspectiva: España es el país de los casi seis millones de parados. Ante esta situación y con unas perspectivas de empleo bastante negras para el presente año, el Gobierno debería abrir los ojos de una vez y ser consciente de que en nada nos ayudan los innumerables impedimentos a los que este colectivo tiene que hacer frente cada día. Ha llegado la hora de fomentar el empleo autónomo de verdad, sin peros. Como digo en el título y he repetido más arriba: alfombra roja y cero trabas al empleo autónomo.
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