
Algunos creen que estamos en temporada de impuestos. Yo diría, más bien, que estamos en la temparada en la que, la inmensa mayoría, toma una ligera conciencia de los impuestos que paga. Ese ejercicio espiritual de la declaración del IRPF nos pone, a muchos, frente al espejo. Casi puedo oír las vocecillas: espejito, espejito, ¿hay alguien en este reino que pague más impuestos que yo?
Lamentablemente, la inmensa mayoría de los españoles desconoce, por ejemplo, cuál es su tipo medio de tributación en el IRPF, o cuánto ha acabado pagando finalmente. Sólo le interesa saber cuanto le da a pagar o a devolver (y ojo, que muchos no entienden que es una devolución strictu sensu, que es algo que te han quitado previamente).
