
La crisis de la deuda griega ha sido un recordatorio dramático de la vulnerabilidad de la economía mundial al mantener la amenaza de una rápida propagación de pánico financiero. El recuerdo escalofriante de la caída de Lehman Brothers y sus desastrosas consecuencias es algo a lo que se teme. Más aún cuando las agencias de rating castigan duramente a los países que están en dificultades, como Grecia, España y Portugal. ¿Qué ganan estas agencias con acelerar más el pánico?. Concuerdo con el post de Onésimo en que fustiga el proceder de estas agencias. Lejos de actuar en forma contracíclica, sus anuncios son totalmente procíclicos y abren la cancha a los espíritus animales, en vez de cerrarla.
Esto último es lo más insólito del caso. Porque pese a que ha sido comparada con una peste (Angel Gurría, de la OCDE, señaló que esta crisis es como el Ebola, y amenaza la estabilidad de todo el sistema financiero) son las propias autoridades las que dejan que esta peste se propague, al no saber aislarla con políticas efectivas. Si se han asustado con Grecia, habrá que temer aún más de la pesadilla que viene con Portugal… y España, con una economía cinco veces mayor a la griega.


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