El gobierno español considera a Panamá como paraíso fiscal. Teniendo en cuenta que el blanqueo de capitales está en boga, significa que las transacciones con Panamá van a estar más vigiladas de la cuenta. Esto no sería de mayor importancia para la economía española (se trata de un país pequeño) si no fuera porque se va a reformar el canal de Panamá, y aquí entramos en negocios mayores. El canal no es sólo una infraestructura imprescindible para la comercio marítimo mundial, sino que su reforma va a significar uno de los grandes negocios. Se trata de una obra faraónica, y por consiguiente unos contratos muy sustanciosos.
