Con un emotivo discurso Gordon Brown cerró la jornada: “Este es el día en que el mundo se unió para luchar contra la recesión mundial”, expresó. Se termina el añejo Consenso de Washington y nace así el Consenso de Londres. El mayor desafío que enfrenta la humanidad está perfectamente claro para quienes seguimos a fondo el pulso de la economía mundial. La caída en todos los niveles, en todos los países, de Este a Oeste, de Norte a Sur, es estruendosa; el comercio mundial ha caído en un 10%; las exportaciones de Japón, Korea, Taiwán, Alemania, se han desplomado al 60%. Una caída vertical. El desempleo llega a niveles alarmantes y pronto será del 10% en el hemisferio norte. La crisis está tensionando la vida social de muchas ciudades y puede provocar serios conflictos. Nos enfrentamos al peor momento en cien años.
Nadie puede pensar que las palabras de Brown se termina la crisis. El camino que viene por delante es muy largo y duro pero al menos este día se ha sembrado la semilla de un cambio sustancial para enfrentar el futuro y mirar a la economía y al mundo de frente. Sin reglas del juego claras y transparentes para todos, nuestro querido y único planeta iba rumbo al despeñadero de esas películas tipo Mad Max o Soylent Green. Pero no podemos pensar que ya estamos a salvo.
