Con las próximas elecciones en septiembre, los candidatos, Gerhard Schröder, el canciller actual, y la favorita Angela Merkel, de la CDU/CSU, están presentando políticas más o menos similares aunque, desde su anuncio, Schröder ha demostrado que es incapaz de lleva a cabo su política económica llamada Agenda 2010. Con el nivel de desempleo por encima del 9% y perdiendo mas de mil trabajos al día, y con el déficit público por encima del 3% permitido por el pacto de estabilidad europeo por varios años, y se espera que por varios años más, con cada vez menos ingresos por impuestos y más gastos sociales, algo tiene que cambiar.
Los dos están ofreciendo la reestructuración de la financiación de la seguridad social (gastos en pensiones, en salud y en desempleo), que actualmente toman el 42% de los sueldos brutos. Esta reestructuración pasa por la modernización de los sistemas sociales, la reducción de los costos sobre el empleo y su flexibilización, la reducción de la burocracia, la reestructuración del sistema fiscal (incluyendo la bajada de los impuestos, que ya ha comenzado) y nuevas formas de financiación de los gastos de pensiones y de salud pública.
El este de Alemania, de donde proviene Merkel, está notablemente peor en sus condiciones económicas, con un nivel de desempleo del 18,5% y un crecimiento poe debajo del resto del país. En este contexto, tienen aun más necesidad de que las cosas mejoren. Finalmente, las organizaciones industriales (ej. BDI) y las grandes empresas (ej. Allianz) están reclamando estos cambios, ¡y ya!
