Es típico en las relaciones humanas que la gente dice lo que le parece necesario e importante y lo exige para otros pero, cuando llega el momento de ser consecuente y de sufrir siéndolo, uno busca alternativas para no tener que cumplir.
Esto es el caso del nuevo Fondo Monetario Internacional (FMI) demostrado por las últimas declaraciones de su economista en jefe, el ciudadano francés, Olivier Blanchard.
Con las dificultades económicas internacionales actuales y viendo los sufrimientos que los países están experimentando, al Sr. Blanchard le parece que hay que flexibilizar las normas rigurosas que se introducían para que las economías se mejoren y que eran parte necesaria para acceder a las ayudas financieras del FMI.
Normal, antes eran políticas que se exigían a otros, normalmente a los países pobres, para mejorar sus economías que habían sufrido a través de seguir políticas denominadas irresponsables. Ahora los países que están sufriendo son los ricos o, por lo menos, esos son los que más están protestando. Ya que estos ricos son los que deberían implementar políticas rigurosas, que requieren la toma de decisiones politicamente difíciles, pues ya no hay que ser tan rigurosos y se entiende la necesidad de ser más flexible.
