Hace poco hablamos del peligro de que el comercio internacional sufra un revés, por las dificultades económicas que el mundo está sufriendo. Los que quieren enterrar al capitalismo quieren meter todo en el mismo ataúd, por qué no el libre comercio también.
Desde que estallaron estas dificultades, a muchos han estado como locos para buscar las comparaciones con la gran depresión del 1929, con el deseo de convencernos que los problemas actuales son, por lo menos, tan serios como ese periodo.
Hay suficientes diferencias entre lo que estamos viviendo ahora y lo que se vivió en el 1929 como para pensar que no estamos ni estaremos en la misma situación que el 1929.
