
Cuando en España éramos ricos, nuestros dirigentes soñaban con tener un aeropuerto en cada provincia, un avión en la puerta de casa, vertebrar un sistema de transporte aéreo que actuara como motor económico de cada zona, sin tener en cuenta la población, los hipotéticos usuarios de dichas líneas aéreas o sin evaluar el impacto de otros medios de transporte como puede ser el tren o la mejora de infraestructuras como autovías.
Estas ideas de grandeza, han creado una burbuja de aeropuertos que estalló a la par que la burbuja financiera, generando un problema de difícil solución. Como ejemplo principal de esta burbuja de aeropuertos tenemos a Castilla la Mancha, con sus aeropuertos de Ciudad Real. Pero como ese fracaso no ha sido importante para muchos dirigentes, ahora plantean un aeropuerto en Toledo.
