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Continuando con nuestra serie de Conceptos de Economía, hoy describimos lo que es el impuesto sobre el valor añadido (IVA) o impuesto al valor agregado, como se llama en algunos países latinoamericanos.

La Agencia Tributaria española define brevemente el IVA de la siguiente forma:

El IVA es un tributo de naturaleza indirecta que recae sobre el consumo y grava: las entregas de bienes y prestaciones de servicios efectuadas por empresarios y profesionales, las adquisiciones intracomunitarias y las importaciones de bienes.

Como ya hemos hablado en estas páginas en el Concepto ¿De dónde obtienen su financiación los estados?, la IVA es una de las formas importantes de financiación de los Estados.

En Europa, el nivel mínimo general acordado para todos los países es del 15% y, en España, el nivel general de IVA es del 16%. No obstante, distintos sectores han acordado reducciones para algunos productos y servicios y distintos países europeos han subido sus IVAs por encima del mínimo, dependiendo de las condiciones locales. Sin olvidarnos de las zonas donde no se les carga el IVA como, por ejemplo, Ceuta y Melilla.

El IVA no se paga en las Islas Canarias, que tienen lo que llaman el Impuesto General Indirecto Canario (IGIC), similar al IVA, pero con algunas diferencias en su funcionamiento y pago.

En España, los impuestos indirectos generan aproximadamente el 33% de los ingresos del presupuesto del Estado.

En nuestro Concepto sobre la financiación de Estado, describimos la IVA de la siguente forma:

Impuestos indirectos: estos son los que se cobran como parte de una compra de cualquier producto y servicio que contratemos y se llaman impuestos sobre el valor añadido (IVA) o impuestos sobre las ventas en algunos países.

En estos casos, toda compra, excepto en algunas excepciones permitidas, debe también pagar su respectiva IVA, que es retenida por el vendedor y luego pasado al gobierno.

En términos generales, empresas que pagan IVA tienen el derecho de deducir el IVA que han pagado del monto de IVA que han recaudado y que deben pasar al gobierno y, así, reducir al máximo el IVA que pagan. La conclusión de esta serie de transacciones es que IVA es un impuesto que debe pagar el consumidor final por el producto o servicio que compra.

Los participantes intermedios; empresas, empresarios y autónomo, tienen el derecho de deducir el IVA que pagan contra el IVA que cobran de sus clientes y que deben pagar al Estado. El efecto de esta resta es que sólo pagan el IVA que resulta del valor añadido de lo que se vende, la difencia entre los precios de lo que compran y los precios de lo que venden.

Si una empresa no paga IVA en sus compras, por ejemplo, si compra algo de fuera del país, donde no paga IVA, cuando vende cobrando IVA, no tiene IVA para deducir y, por lo tanto, tendrá que pagar al Estado la totalidad de IVA que recibe cuando vende su producto o servicio.

Las empresas actúan como recaudadores de estos impuestos para el Estado. Reciben el IVA de sus clientes y este lo pasan al Estado.

Para las pequeñas y medianas empresas, las Pymes, el cálculo de estos pagos se efectúa al final de cada trimestre, donde las empresas y los autónomos deben hacer sus cuentas de IVA que han pagado y el IVA que han recibido de sus ventas y deben pagar al gobierno la diferencia antes del día 20 del mes siguente.

Es decir, para el primer trimestre, el IVA se debe pagar antes del 20 de abril. Las grandes empresas deben saldar sus cuentas de IVA mensualmente.

En el mundo real hay otro problema que perjudica las cuentas de los empresarios. Este problema es que los calendarios de pago de IVA al Estado no tiene en cuenta los pagos reales de las empresas.

Es decir, si yo vendo a un cliente donde las condiciones de pago son, por ejemplo, pagos a 90 días, y hay muchos de estos casos, especialmente en tiempos de difícultad económica, yo no recibiré lo que se me debe, incluso el correspondiente ingreso de IVA, hasta 90 días después de la venta.

No obstante, el cálculo del IVA a pagar se basa en la fecha de las ventas no en cuándo estas se cobran y es muy común que empresarios tengan la obligación de pagar cantidades al gobierno que ni han cobrado de sus clientes. El resultado de esto es que empresarios se encuentran en la situación de financiar al Estado estas cantidades de IVA, hasta el momento de recibirlo de sus clientes.

Se ha hablado de que este problema de calendario se tendrá que modificar en la ley, siguendo otros cambios que se han visto, aunque los empresarios siguen esperando.

En El Blog Salmón | ¿De dónde obtienen su financiación los estados? y Devolución mensual del IVA para Empresas
Más información | Pymes y Autónomos
Imagen | efect-d

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