¿Qué son los CoCos, los bonos convertibles contingentes?

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Bankia

Tras la reunión del Consejo de Ministros del viernes pasado, salieron medidas especialmente enfocadas a reforzar el capital de bancos con sus carteras de activos inmobiliarios. En este contexto, el Ministro de Finanzas nos explicó que, si algún banco necesita ayuda para cumplir con sus necesidades de aumento de capital, el Estado estaría listo para ayudar.

El Ministro comentó que habrá dos formas de ayudar que incluyen la inversión en capital y, la alternativa preferida, la inversión en bonos convertibles contingentes (CoCos). La descripción de los CoCos es nuestro Concepto de esta semana, dentro de nuestra serie de Conceptos de Economía.

Los CoCos son bonos convertibles contingentes que son un tipo de convertibles. Los bonos convertibles en general son bonos híbridos entre deuda y capital donde se paga un interés al inversor y, adicionalmente, existe la opción de convertir estos bonos en acciones de la empresa o banco que los ha emitido. Los bonos convertibles normales suelen dejar el poder de conversión en manos del inversor, ya que, si cuando vencen los bonos no quiere convertirlos, el emisor devolvería el dinero al inversor, repagando su deuda, como una deuda normal.

Con los bonos convertibles contingentes, esta conversión de bonos en acciones está sujeto a algunas condiciones establecidas en el momento de su emisión, condiciones que quitan de las manos de los inversores el derecho o no de convertir.

Los CoCos han entusiasmado a los reguladores y a los bancos tan necesitados de capital y, como consecuencia, la condición establecida más común para forzar la conversión es que el nivel de capital baja por debajo del nivel mínimo establecido. Este entusiasmo se debe a que tanto los reguladores como los bancos buscan reforzar el capital de estos y les atrae mucho bonos que se convierten en capital en el momento que el banco más lo necesita.

Como consecuencia, cuando se efectúa, esta conversión tendrá el efecto de reducir el nivel de deuda de la entidad en la cantidad del bono y aumentará su nivel de capital por la misma cantidad, automáticamente mejorando el ratio de capital del banco.

Para los emisores

Para el emisor de estos bonos convertibles contingentes la conversión forzada de deuda a capital se establece cuando el nivel de capital de la entidad baja por debajo de un nivel establecido, esta es una forma de mejorar la capitalización de la entidad emisora.

Como en esta situación la conversión es forzada y no voluntaria, estos bonos son considerados como un tipo de capital desde el día de su emisión cuando se calculan los niveles de capitalización de la entidad. Para un banco este cálculo puede ser muy importante, ya que tienen niveles minimos de capital exigidos por los reguladores. Las empresas de rating también consideran los CoCos como capital y mejoran sus niveles de rating.

La más alta rentabilidad antes de su conversión, comparado con deuda normal, amplía el número de inversores que estarían dispuestos a invertir en la entidad, mejorando las posibilidades de que la entidad se financie. Siendo deuda, el nivel más bajo del interés, comparado con el costo de capital, también mejora las rentabilidades sobre capital del banco.

Para los inversores

Invertir en estos bonos es una forma de conseguir rentabilidades fijas durante su plazo, ya que se recibe el pago de intereses establecidos an la emisión.

Como la conversión de bono a capital es forzada, el inversor considera esta inversión más cercana a capital pero, como recibe el nivel de interés durante el periodo, el inversor recibe mejor rentabilidad, comparado con otra deuda, mientras mantiene su condición de bono, es decir, mientras no se fuerza la conversión.

La desventaja para el inversor es que la conversión es forzosa y no tiene la posibilidad de decisión contraria. Además, como las contingencias que fuerzan la conversión suelen ser cuando el nivel de capital del emisor baja por debajo de un nivel, es decir, que está en situación más complicada que cuando se invertió, la deuda se convierte en capital en el momento más difícil para la entidad. Si las cosas van bien el tenedor recibe el interés, aunque sin contar con los beneficios que pueden haber sido generados por mantener capital.

Es decir que, mientras las cosas van bien, el inversor recibe rentabilidad como si invierte en bonos pero, si las cosas van mal, su inversión se convierte en capital. Recibe rentabilidad de deuda y asume riesgo de capital, sin la correspondiente rentabilidad. Si el inversor quiere capital, podría comprar acciones y recibiría esa aumentada rentabilidad por el aumentado riesgo, eso si, perdería la rentabilidad de los intereses de los bonos.

Estos bonos son más interesantes para los emisores, las empresas y los bancos, especialmente los que más están necesitados necesitados, pero no necesariamente ofrecen al inversor un adecuado equilibrio entre riesgo y rentabilidad.

En El Blog Salmón | Carta abierta al ministro de Guindos sobre Bankia y ¿Por qué hay que salvar a Bankia? y ¿Cómo se financian las empresas?
Imagen | Fran Carreira

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