¿Podrá Hollande detener la austeridad y dar un giro al declive económico europeo?

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La divergencia Europa- EEUU

El triunfo de François Hollande en las elecciones francesas puede marcar un claro quiebre en las decisiones de política que ha tomado la Unión Europea para enfrentar la crisis. Hasta el momento, la UE no se puede apuntar ningún éxito y todos los indicadores dan cuenta del profundo retroceso que ha vivido la UE en todas sus economías, de los cuales España es sin duda el mejor ejemplo: un desempleo que se acerca al 25% y una recesión lacerante que esta significando un largo estancamiento. A nivel europeo las cifras son lapidarias y esta gráfica que cuelgo tomada de The New York Times demuestra la clara divergencia que han vivido Europa y Estados Unidos en los últimos 12 meses.

Mientras en Europa el desempleo se ha elevado, en Estados Unidos ha descendido y no porque exista una contundente recuperación sino simplemente porque no se han aplicado los planes de austeridad que a nivel europeo han sido la receta mágica impuesta por Angela Merkel. Los planes de austeridad siempre han sido una receta para el desastre y esto ha quedado demostrado en carne viva con los fracasos que hoy viven España, Grecia, Italia, Irlanda y Portugal, países que están de vuelta en la recesión pese a que sus gobiernos dijeron tener siempre la crisis bajo control. Y a medida que la crisis avanza, los planes de austeridad han potenciado la caída arrastrando a una depresión en toda la regla a estos países.

España es el país que ha pasado a encabezar el descarrilamiento económico europeo con la mayor tasa de desempleo en 18 años, un creciente aumento en la morosidad financiera, una prima de riesgo que se eleva a las zonas de peligro y un sistema bancario completamente estancado. La austeridad que se aplica en España desde el gobierno del presidente Zapatero y que se ha agudizado con el gobierno de Rajoy, no ha sido mas que la aplicación de la mejor muestra de crueldad económica. Esto es porque los planes de austeridad, aplicados a rajatabla en momentos de crisis y caos económico, nunca han ido de la mano del crecimiento y la generación de empleo sino al revés: han generado más desempleo y mas contracción económica empujando al abismo de la llamada espiral de la muerte.

La austeridad: una receta que no funciona

Así como la austeridad no fue la receta que funcionó en los años 30 tras la Gran Depresión, tampoco ha sido la receta que ha funcionado ahora y la contundencia de la recesión que viven diez países europeos así lo demuestra. Pensar que los recortes en salud, educación y en empleo pueden generar crecimiento y estabilidad es estúpido e ilusorio. Es lo contrario a las realidades económicas que pusieron fin a la Gran Depresión de los años 30. Tener a media Europa de regreso en la recesión es la prueba más irrefutable de que la austeridad ha sido una decisión cruel e impuesta en forma deliberada con el afán de provocar sufrimiento y dolor.

Como fue informado la semana pasada, España se encuentra oficialmente en recesión y es su segunda caída en tres años. Se ha unido así a Grecia, Portugal, Italia, Holanda, Bélgica y Eslovenia (por la zona euro), y al Reino Unido, Dinamarca y la República Checa en la Unión Europea mas amplia. Sin embargo, a pesar de que la tasa de desempleo se encuentra en el 24,4% y es la más alta para un país industrializado, y a pesar de que el sector bancario se encuentra paralizado y la economìa sufre una severa contracción, el ministro de economía Luis de Guindos no ve ningún problema y considera que el camino de la austeridad es la única solución.

Las palabras de Luis de Guindos recuerdan las del ex primer ministro griego, Yorgos Papandreu, que también dijo al mundo que Grecia no tenía ningún problema, que sus bancos estaban fuertes y que Grecia no requeriría ningún rescate. Son palabras que resultan muy familiares ahora que De Guindos descarta un rescate a España: “España no tiene ningún problema de financiación o necesidades urgentes”. Lo mismo que decía el presidente Zapatero cuando negaba la existencia de problemas financieros en España y daba inicio a los planes de austeridad que acentuaron esos problemas que él no veía.

Si hasta hace poco Grecia era el principal problema de Europa, eso ya ha quedado en el olvido y no porque los problemas hayan desaparecido. Siguen ahí, y así da cuenta el resultado de la elecciones de ayer que se difuminó en el caos de los extremismos. Grecia está condenada a una década de pobreza y estancamiento merced a la aplicación de las políticas de la troika. El resultado de las elecciones deja en claro que Grecia saldrá del euro mucho antes de lo previsto, dado que el euro se ha convertido en el gran dolor griego.

Una receta al fracaso que potencia la contracción de la economía

Los planes de austeridad que se han aplicado en España solo conseguirán que este país siga el mismo destino de Grecia. Con el chantaje de la banca privada, se ha puesto un énfasis desmedido al problema de la deuda pública cuando el problema es de la deuda privada. No debemos olvidar que el nivel de la deuda pública española era bastante inferior (30%) a la deuda pública de Alemania y Francia (70%) antes de la crisis. Fue el sector privado el que se sobreendeudó merced a los generosos préstamos de la banca alemana. Ahora que la banca española está en bancarrota por la morosidad de quienes han perdido el empleo y no pueden pagar, viene la presión de la banca alemana.

Los planes de austeridad son siempre una receta al fracaso en los períodos de crisis porque potencian la contracción económica ya en curso. Muchos confunden planes de austeridad con los programas de reingeniería financiera o reingeniería de procesos, que implican toda una reevaluación de costos y procesos para mejorar la rentabilidad de las operaciones. Y esto no se aplica con una simple tijera sino que es producto de un largo estudio de ingeniería de procesos que busca incrementar la productividad cuidando el crecimiento y el empleo. En ninguna parte del programa de la señora Merkel han figurado las palabras crecimiento y empleo, algo que sostuve en este post de hace un año.

El programa político de François Hollande pone énfasis justamente en aquello que no tiene el de Angela Merkel: el crecimiento y el empleo. Y esto es porque sin crecimiento y sin empleo ninguna economía se reactiva, y solo toman el derrotero de la depresión como tristemente está demostrando España. Pero el programa de Hollande va más allá y también busca subir los impuestos a los millonarios y aumentar el salario mínimo, cosa que muchos gobiernos suelen ver con malos ojos. También apuesta a la creación de una tasa para las transacciones financieras y poner en marcha los eurobonos. Todas estas medidas siempre han contado con la rotunda negativa de Angela Merkel.

Con las medidas que Hollande propone sin duda que podrá levantar a la economía francesa que hoy vive un serio declive y un profundo desempleo. Pero tendrá que pararse toda la UE en contra de los planes de austeridad y a favor de los planes de crecimiento y empleo para dar un auténtico giro a sus economías. El daño que se ha hecho es demasiado profundo y el nivel de estancamiento es severo. Por eso que la tarea de reconstrucción puede tardar varios años. Pero si el objetivo de crecimiento y empleo está en el horizonte, el resto vendrá por añadidura.

En El Blog Salmón | Joseph Stiglitz: “Los planes de austeridad conducen al desastre”, La combinación fatal de austeridad y desempleo sumerge a Europa en la recesión
Imagen | The New York Times

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