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Así es el Brexit que quiere la primera ministra británica Theresa May

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Theresa May sustituyó a David Cameron en el número 10 de Downing Street con una frase lapidaria: Brexit means Brexit. Con esto quiso dejar claro que había que su intención era salirse de la UE, dejando atrás todos aquellos que opinaban que debía de convocarse otro referendum o que se desoiría el resultado del referendum. Habiendo dejado claro que el Reino Unido saldría de la UE, ahora tocaba ver si habría “hard Brexit” o “soft Brexit”, dentro de las posibilidades consideradas.

Un “soft Brexit” o Brexit blando supone una salida conservando una situación similar a la de Noruega o Suiza, de modo que aunque el Reino Unido saldría de la UE, no sería traumático y muy probablemente el statu quo no se alteraría mucho. En cambio el “hard Brexit” o Brexit duro implica una ruptura con la UE sin que haya ningún tipo de acuerdo intermedio con el club europeo. En ese caso el Reino Unido y la UE sólo mantendrían los acuerdos generales de la Organización Mundial del Comercio, que no requieren mucha integración.

Para que nos hagamos una idea, la UE y Singapur consideraron que el marco general de la OMC no era suficiente, siendo necesario un acuerdo específico, así que imaginemos lo que supone un desacuerdo entre dos economías tan cercanas e integradas. La pregunta ahora es ¿cómo es el Brexit que quiere Theresa May?

Brexit à la carte

Lo primero a destacar es que ha afirmado que pretende invocar el artículo 50 antes de Marzo del año que viene. Teniendo en cuenta que este proporciona dos años para la salida de un estado miembro salvo acuerdo unánime de todos los socios, creo que podemos hablar que seguramente en 2019 el Reino Unido saldrá de la UE. Para empezar tienen que derogar la European Communities Act de 1972, que permitía a la entonces CEE ejercer Directivas y Reglamentos sobre el cuerpo legislativo del Reino Unido.

Theresa May pretende tener ciertas conversaciones informales antes de invocar el artículo 50, pero Francia y Alemania no parecen estar interesadas en negociar antes de tiempo, especialmente con elecciones en Francia en unos meses.

Parece que Theresa May se ha inclinado por salir con un acuerdo intermedio entre la UE en el que el Reino Unido se queda con aquellos aspectos de la UE que más le interesan. La idea de Theresa May es que el Reino Unido tendría acceso al mercado común, pero no estará sujeto a las leyes comunes ni al dictámen del Tribunal Superior de Justicia Europeo. Si no, consideran que la soberanía del Reino Unido no está garantizada. Además quieren mantener la libertad de movimiento de capital y recobrar el control de sus fronteras, es decir, la libertad de movimiento de personas.

Muy probablemente esta situación empuje al Reino Unido a un hard Brexit. No es posible estar en el mercado común y no estar sometido al tribunal europeo. Además es poco probable que le den acceso al mercado común sin la libertad de movimiento de personas.

Esto pone a Theresa May en una situación complicada, porque incluso su propio partido está dividido al respecto. Están los que quieren un hard Brexit vs los que optan por un soft Brexit. George Osborne, el antiguo Chancellor of de Exchequer (algo así como el ministro de Economía y Hacienda) aboga por el soft Brexit.

Las consecuencias del Brexit que empiezan a verse

Pero no sólo el antiguo gobierno de Cameron, que en principio apostaba por el Bremain (permanecer en la UE). Actualmente incluso el actual Chancellor of the Exchequer Philip Hammond afirmó hace unos meses que el Brexit haría más pobres a los británicos, algo que ahora matiza diciendo que los británicos no votaron irse de la UE para ser más pobres y que su gobierno tiene las capacidades de salirse sin que sufra la economía británica.

La industria del automóvil ya empieza a quejarse. Carlos Ghosn, presidente de Renault y Nissan, ha afirmado que quiere compensaciones por cualquier posible arancel post Brexit que pueda haber si el gobierno quiere que siga invirtiendo en la planta de Sunderland (donde se fabrica el popular Qashqai).

La industria automotriz ya afirma que un hard Brexit les va a a causar problemas, así como las empresas japonesas que comentan que se irán del país. Esto no lo ha dicho un representante de una empresa o un economista, sino el embajador de Japón en el Reino Unido. Por otro lado, los mercados no parecen confiar mucho en la libra esterlina.

No voy a discutir que el Brexit pueda ser beneficioso para el Reino Unido a largo plazo como afirman algunos, pero claramente a corto plazo parece que va a ser un problema para la economía de la isla. Mientras tanto, el deseado Brexit a la carta que pretenden los británicos puede acabar tornandose en una guerra comercial. Las guerras comerciales no benefician a nadie, como ya ha demostrado la historia económica, pero pueden perjudicar más a unos que a otros. Como ha dicho Luis Garicano, se avecina un choque de trenes.

Como dice el Financial Times, las razones por las que ha ganado el Brexit son principalmente políticas, al igual que los motivos que habrá en el otro lado. Pero el daño económico a corto plazo en la UE será más pequeño que el que sufrirá el Reino Unido al salirse del bloque comercial. Agárrense, que vienen curvas.

En El Blog Salmón | ¿Qué sucederá con la City y sus miles de empleos bien pagados tras el Brexit?

Más información | The Economist, The Guardian

Imagen | Moyan_Brenn

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