Cuando la corrupción llega a las raíces del sistema

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Por si no existían ya duras sospechas sobre corrupción política en España, aparece ahora el caso Bárcenas con sus sobres llenos de dinero negro para terminar de desestabilizar la credibilidad en el sistema. Resulta curioso que los que hablan de apretarnos el cinturón, austeridad, esfuerzo o control de gasto sean los mismos que supuestamente están moviendo los hilos de un sistema corrupto sin precedentes en la historia de este país.

Y es que no debemos dejarnos llevar por los eufemismos. Si el escándalo de los sobres en negro se confirma, España está ante un problema de corrupción sistémica instaurada institucionalmente a través de las herramientas de gestión del país: sus partidos políticos. Los casos Filesa, Roldán o Naseiro no simples resfriados en comparación con el problema oncológico del que ahora estamos hablando.

Es posible que parte de la raíz del problema se encuentre en aquellas “donaciones anónimas” a partidos políticos que no se prohibieron hasta 2007. La legislación de entonces permitía que cualquiera pudiera dar una importante suma de dinero a un partido político sin que este estuviese obligado a declarar su procedencia. Esta aberración impedía que Hacienda pudiera controlar los ingresos de los partidos, los cuales declaraban lo que les parecía bien. Supongo que ya puestos, igual que se ahorraban el pago de impuestos por dichas donaciones, debieron pensar que ahorrarse la parte del IRPF era un plus añadido.

Si además de esto te pones a pensar en la obsesión de estos políticos por construir aeropuertos, vías para el AVE, autovías y, en definitiva, invertir en cemento en lugar de en cualquier otro sector, llegas a la conclusión de que los maletines de dinero negro que han debido de moverse con estas operaciones daban para financiar sobresueldos y untar con las sobras a los que mueven las marionetas del sistema.

Me gustaría confiar en la justicia y creer que esta pondrá a cada uno en su lugar. Sin embargo, mucho me temo que, tal y como ya indicó Remo, la sombra alargada del dinero negro ha llegado demasiado lejos. Desgraciadamente, robar, malversar o defraudar son verbos en infinitivo que no siempre implican un castigo para sus practicantes en nuestro país.

Y ante esto, señores, el resto de los mortales sólo podemos resignarnos y tragar. Ésta y no otra es la crisis española: partidos políticos recortando derechos de sus ciudadanos mientras utilizan el dinero público a su antojo para generar dinero negro. Y como telón de fondo, el pueblo empobrecido cargando sobre sus espaldas con todo el peso de la crisis.

En El Blog Salmón | Corrupción política, dinero negro, Suiza y el daño moral hacia todos, Ley a la medida para Alfredo Sáez, consejero delegado del Santander y La corrupción política que no vemos
Imagen | Roberto García Fadon

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