Escandaloso: empresas que ahorran dinero cumpliendo la ley

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Esto es un escándalo. Multinacionales como Starbucks, Google o Inditex se están pasando de la raya. No se les ocurre otra cosa que cumplir la normativa fiscal. ¿Dónde se ha visto esto? Y es que no sólo cumplen la ley, es que encima se acogen a aquellos supuestos de la misma que más les pueden beneficiar para ahorrase un dinero. ¿No puede alguien detener esto?

Menos mal que lo denuncian medios como El País, cabecera de un grupo conocido por cumplir estrictamente la legalidad. Ahora bien, se nota que es el becario el que ha redactado la información (cosas de los EREs), pues un verdadero comisario político no permitiría, en un caso como éste, darle este asidero al enemigo de clase:

“No le estamos acusando de actuar de forma ilegal, sino de ser inmoral”.
A las empresas no se les puede criminalizar por aplicar la ley. Otra cuestión es si hay que cambiar las leyes”, explica desde el despacho Pérez-Llorca, que deja claro que lo que no se puede hacer es defraudar. “No se puede jugar con los precios de transferencia. Eso sería coger el dinero y salir a correr. Pero sí hay que aprovechar los resquicios legales”.

A las mentes poco formadas, a algunos librepensadores, les podría dar por pensar que las empresas están cumpliendo con la legalidad, con una legalidad definida monopolísticamente (faltaría más) por los propios Estados. Igual alguno de esos inquietos se podría preguntar quién es el Estado para juzgar la moralidad o no de las personas, y conforme a que criterios lo hace. Y eso es una lástima, pues la solución pasa por seguir con el camino ya iniciado de crear un marco fiscal lo suficientemente ambiguo y flexible, lo bastante generoso para que el Estado, la voz del pueblo, defina en cada momento quien esta incumpliendo esa legalidad movediza, adaptativa.

No basta con una regulación detallada y extrema de los precios de transferencia, y de las operaciones vinculadas. No es suficiente con declarar los ingresos allí donde se realiza la actividad (internet es un invento del diablo capitalista). hay que ir más allá de impedir que se deduzcan los gastos o de poner en cuarentena cualquier operación con paraísos fiscales. Hay que invertir la carga de la prueba, o mejor aún, no admitir prueba y que paguen lo que el pueblo, o sea, el Estado, decida, sin verse sometido por sus propias normas y tecnicismos.

Mientras tanto, nos tendremos que conformar con campañas mediáticas como la presente, con el Salvados dominical (que gran coincidencia de nombre, fecha y de estilo religioso), y con el intento de organizar un boicot a aquellas empresas que cumplen la legalidad pero no nos dan el dinero que es nuestro. Estos si que son boicots justificados, y no aquellos que pretenden impedir la libertad de expresión y de acceso a las subvenciones de nuestros reserva artística de Occidente.

Pero claro, y aquí si que han acertado en el diario independiente de la mañana, el problema es la competencia. Eso de la competencia entre Estados es mala cosa. ¿Cómo se puede permitir la competencia fiscal entre Estados? Es mejor competir con el sol, el jamón de jabugo o el nivel salarial de los españoles. ¿Es que nadie se da cuenta de que si se admite la competencia fiscal es posible que las empresas opten por otro países?, ¿nadie entiende que esto imposibilita nuestra soberanía, o lo que es lo mismo, decidir como nos gastamos el dinero recaudado con los impuestos?

Si, ya sé que habrá quien diga que cada Estado es soberano para decir el modelo fiscal que desea, pero lo lógico sería aplicar la maxima fordiana y que todos optásemos por un Ford T negro-fiscal. A ver como explicamos si no que países de nuestro entorno, que no pertenecen a la lista de paraísos fiscales, cuentan con cargas fiscales y sociales mucho más reducidas. Si nosotros hiciesemos lo mismo sería la locura, esto se llenaría de sociedades, pero somos gente solidaria y no nos gusta abusar (algunos dirán que ni con esas atraeríamos capital extranjero, pero eso es pura envidia)

Bueno, al menos los ciudadanos que pueden operar como estas empresas son una minoría. Muy pocos pueden violar, votando con los pies, la sagrada soberanía fiscal de los países. El traidor Depardieu, por ejemplo, manchando su gran papel revolucionario en Novecento.

Siempre nos quedará el resto de los contribuyentes para contribuir a nuestra gran empresa de solidaridad, esos que nunca discuten cuando se cambia la normativa mil veces, se aplica la subida que se negaba antesdeayer, se introducen valoraciones arbitrarias, etc…

Ciudadanos, compañeros, no basta con cumplir la ley. Esto va de pagar, incluso cuando la ley te ampara. La ley, como limite a la solidaridad forzosa, es un invento pequeñoburgues.

Vía | El País
En El Blog Salmón | La crisis económica y el Derecho Penal del Enemigo, Mercados y neosoberanistas

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