
Aunque los problemas de la deuda de Grecia están en el centro de la atención, los problemas que enfrenta Japón no son nada menores. Japón camina por la cuerda floja de la mayor deuda pública de las naciones industrializadas. Para este fin de año la deuda pública nipona será equivalente al 200% del PIB, potenciada por la caída de los ingresos fiscales y por los altos costos de bienestar que enfrenta una nación cuya población envejece a un rápido ritmo, como muestra la gráfica. Si Japón es el futuro, conviene revisar el informe del BPI y también el tsunami de los fondos de pensiones.
El PIB nominal de Japón alcanzará este año los 475 billones de yenes (5,1 billones de dólares), mientras su deuda se empinará en los 950 billones de yenes (10,2 billones de dólares), equivalente a una deuda per cápita de 7,5 millones de yenes (80.000 dólares). Los ingresos de Japón son aproximadamente de 30 billones de yenes y sus gastos son de 44 billones de yenes, un ratio gasto/ingresos superior en un 50 por ciento.
Sin la emisión de más bonos del gobierno, Japón estaría en quiebra. El sistema de bonos del gobierno japonés ha sido clave para que Japón se mantenga a flote desde su desplome en 1990. Pero su riesgo de incumplimiento es bajo porque tiene un enorme superávit en cuenta corriente, generado en la austeridad que caracterizó sus políticas desde el fin de la segunda guerra mundial. Esto permite suponer que el riesgo de Japón de una crisis de deuda estilo griego sea visto como poco probable, pero de convertirse en realidad tendría efectos devastadores. Mientras la capacidad de Japón para financiar su deuda se mantenga, este precario equilibrio puede subsistir. Pero bastaría un pequeño asomo de impago como los vividos en Grecia o Dubai, para precipitar un nuevo colapso.
Las deudas, pero, sobretodo, los impagos, son los que precipitan los colapsos. Por eso que es preocupante la caída de la población económicamente activa, que es la que genera consumo, paga impuestos y financia los fondos de pensiones. Como muestra la gráfica de Alex Dalmady realizada según las propias estimaciones del gobierno nipón, la población total va en descenso y en las próximas décadas la población económicamente activa disminuirá en más de un 20%, restringiéndose aún más las finanzas públicas. El número de japoneses mayores de 65 años llega hoy a los 30 millones de personas, y la tasa de mortalidad supera en un 5% a la tasa de nacimientos. A esto debemos añadir la caída en el PIB de 5,3% el año pasado, y de un 6% este año. ¿Será éste el futuro que nos espera?
Más información | Population Projection for Japan 2006-2055
En El Blog Salmón | El tsunami de los fondos de pensiones, Banco Internacional de Pagos no da buen augurio para la Economía Mundial
Imagen | Alex Dalmady,
Comentarios
Los ingresos de Japón son aproximadamente de 30 billones de yenes y sus gastos son de 44 billones de yenes, un ratio gasto/ingresos superior en un 50 por ciento. Pues ya se pueden poner a recortar, un ritmo así es insostenible. No entiendo cómo ninguna economía es capaz de plantearse llevar un plan de vida como este.
interesante
El problema es que la base del sistema económico que se ha montado es como un gigantesco sistema de Ponzi basado en el "más", más cotizantes, más recursos, más consumidores ... y cuando ese "más" empieza a fallar el sistema se entrampa.
Las pensiones se basan en los cotizantes y en que su número sea mayor que el número de pensionistas lo cual requiere que la población crezca, algo insostenible en un mundo finito como es el planeta Tierra. Pero el problema no es solo de la Seguridad Social, la tan cacareada panacea de los fondos de pensiones privados se basan en lo mismo con dos inconvenientes añadidos, los gastos de gestión y las inversiones especulativas que ha llevado a muchos de ellos a niveles de perdidas rayanas en la quiebra.
Lo malo es que las recetas se basan en un sistema que es insostenible y en una economía hecha para tiempos en que se podía actuar como si no hubiera límites para nada, como si el petroleo, el aire, el agua, la tierra ... fuesen ilimitados. Se necesitan nuevos valores y una nueva economía pero no hay visos ni de lo uno de lo otro. Y el tiempo no pasa en vano.
Tienes razón, ya es hora de que nos comencemos a plantear la sostenibilidad de los sistemas de pensiones. Eso llevará a la privatización de los planes de pensiones pero... es que realmente lo contrario nos está llevando a soluciones insostenibles. Quizás un sistema intermedio, mixto?
Y efectivamente, necesitamos nuevos valores y nuevas maneras de afrontar el futuro para estos tiempos. El problema es que todo va cambiando, menos nuestra clase política. Recomiendo este artículo sobre la pasividad ciudadana ante la corrupción:
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=703380&idseccio_PK=1498
-- editado por última vez a las 11:05
interesante
En Japón y en la mayoría de economías "desarrolladas", se ha gastado y se gasta más de lo que se ingresa, para suavizar tensiones sociales y en definitiva comprar votos.
Las insostenibilidad de esta fórmula es evidente, y todos la vemos, incluso los políticos, Japoneses o no.
En el rarísimo caso de que un Gobierno con mayoría suficiente y suficiente sentido de Estado, se decide a reducir el gasto, lo hace tímidamente por no herir demasiadas sensibilidades; o por un periodo de tiempo insuficiente porque inmediatamente le cae la popularidad y suele perder las siguientes elecciones. Es decir que, en el mejor de los casos, sólo le da tiempo a "parchear" el sistema.
El sistema lleva tantos años en esa línea de gastar más que ingresar, que los "parches" no bastan, y es indispensable un cambio muy profundo al que sólo parece que se pueda llegar por medio de revoluciones sociales, guerras o cracks económicos globales.
A mi modo de ver, hoy estamos en el tercer supuesto, el del "crack económico".
Pero con tanta intervención e inyección, sólo cuando se les acaben los recursos que están dilapidando para tapar las vergüenzas de esta crisis, estaremos en disposición de cambiar el sistema realmente, porque el crack economico global estará servido.
-- editado por última vez a las 11:54
Es curiosa la normalidad con la que la sociedad “moderna” ve como camina hacia su extinción. Según el gráfico Japón va a perder durante el próximo siglo el 65% de su población, algo ya bastante irremediable debido a la fuerte inercia de los cambios demográficos. Es decir, estamos presenciando lo que a todas luces parece ser el principio del fin de una cultura milenaria, o al menos de sus herederos, y sólo nos preocupamos de si su deuda aumenta o disminuye. Algo similar está ocurriendo en Europa y particularmente en España. Tal vez este sea uno de los mejores ejemplos de como muchas veces los arboles no nos dejan ver el bosque.
Muchas de las esperanzas de Japón están puestas en la robótica.
Piensan que de aquí a un par de décadas los robots serán lo suficientemente avanzados como para sostener su sistema del bienestar. Parece una coña pero van en serio.
Realmente no sé si eso llegará a buen puerto o no. Lo cierto es que Japón no quiere ver a inmigrantes ni en pintura, y que para eso ya se "fabrican" ellos mismos a sus obreros.
Es un punto de vista un poco diferente al que tenemos aquí en occidente, pero no olvidemos que también es una cultura muy diferente a la nuestra aunque tengan el mismo sistema económico que el nuestro.
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